La Ley del Deporte

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LA CIUDAD DE CONCORDIA POR «LA LEY DEL DEPORTE» (19/6/22)

En Concordia vivían los indios Yaros desde el siglo 16. Especialmente en la zona de Salto Grande. La palabra Concordia significa acuerdo, armonía, y unión de corazones. Y surgió para coronar la tregua, tras una larga etapa de conflictos, entre 1825 y 1831.

Para terminar con los problemas, el Coronel Pedro Espino, convoco a una asamblea extraordinaria. Y eligieron como jefe al Padre Mariano José del Castillo, párroco de Mandisoví, única población en el noroeste entrerriano.

El 21 de noviembre de 1831 la Asamblea finalizó sus sesiones. Mandó a fundar una villa en el Rincón del Salto, entre el arroyo Ayuí y el Yuquerí, que llevase el nombre de Concordia. La Legislatura sancionó el decreto de fundación el 29 noviembre de 1831, y fue nombrado como Jefe el mismo P. del Castillo.

En 1843 el correntino Madariaga invadió, destruyó y saqueo totalmente a la población. Mandaron a desocupar la villa hacia Concepción del Uruguay y Arroyo Grande. Luego, lenta y pacientemente, se reconstruyó cuando, después de dispersado el peligro, pobladores y comerciantes regresaron de su éxodo.

En 1845 y 1846 llego por el río Uruguay el italiano Garibaldi, al servicio de interventores anglo franceses. Fueron atacando poblaciones ribereñas, entre ellas a Concordia, para asegurar provisiones y comunicación hacia Corrientes. Ante el inminente ataque, el Comandante de Concordia, Coronel Juan Quinteros, vació la villa de pobladores enviándolos en carretas hacia el campamento de Arroyo Grande. Y, con una pequeña fuerza de milicianos, enfrentó a fuerzas garibaldinas, logrando rechazarlas. En esa acción perdió la vida Quinteros, quien es el primer héroe concordiense.

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La actividad comercial era pequeña. Existía el Saladero que Duarte Manzores establecido en 1836. Ahí se trabajaba y exportaba la carne, los cueros, y las grasas.

Los comandantes tomaban medidas para la seguridad, como el abasto, la apertura de las calles, las concesiones de los sitios, y acciones concretas contra las epidemias, especialmente la viruela, un verdadero azote en la Concordia inicial.

El puerto era el motor del desarrollo y crecimiento comercial. Su ubicación estratégica entre el alto y bajo Uruguay, con navegación restringida por el Salto Grande, lo hacía el necesario eje del tránsito de las mercaderías, especialmente de los productos de la tierra que llegaban en carretas desde el norte, y se embarcaban en pequeños barcos a vela, con destino a Buenos Aires o Montevideo.

Llegaron desde Buenos Aires y Montevideo productos como la harinas, sal, lienzos, paños, materiales ferrosos, bebidas… Las que, con excepción de las que absorbía nuestro comercio, continuaban vía terrestre hacia Corrientes, Misiones y Brasil.

Una vez que terminaron las grandes contiendas rioplatenses, hacia 1850, Concordia empieza a crecer y a tomar impulso. La población casi alcanza las 1500 personas, con un importante número de extranjeros venidos de España y Uruguay, que se dedicaba al comercio. También había algunos italianos, y descendientes africanos.

La sociedad estaba bien diferenciada: una burguesía cuyo fuerte era el comercio y ocupaba los principales cargos militares y políticos.

Y el otro sector de la sociedad estaba compuesta por familias humildes o de «Talón Pelado». Que se dedicaban a oficios de ladrilleros, albañiles, fabricantes de tejas, carreros, peones, etcétera.

La educación se reducía a maestros particulares hasta que en 1843 el Padre Francisco Terroba, fundo una escuela, y en 1847 el gran Justo José de Urquiza inauguro otra.

En 1847 Concordia fue reconocida como parroquia y su primer titular fue Ramón Navarro. Años después se instituyó como patrono a San Antonio de Padua, al que ya se veneraba aún antes de la fundación.

En 1852 se libró la batalla de Caseros que puso fin al gobierno rosista, en la que participaron jefes y soldados de Concordia. Y el entrerriano Urquiza pasó a ser el nuevo jefe político y militar de la Argentina.

En 1853 fue sancionada y promulgada la Constitución. Justo José de Urquiza fue elegido como primer presidente. El territorio de Entre Ríos fue federalizado. Los vaivenes de la guerra no le hicieron ningún favor a nuestra ciudad. La falta monetaria trajo gravísimos inconvenientes a las pocas actividades comerciales y, sobre todo, a la administración pública, que debió soportar atrasos en los sueldos.

Recién después de 1861, cuando Entre Ríos pudo recuperar su territorio federalizado y se instalaron nuevamente las autoridades provinciales, se reinicia el intento ascendente que se había perfilado antes de Caseros. La población aumentó considerablemente con la llegada de correntinos, cordobeses, porteños, uruguayos, vascos franceses, españoles, e italianos.

La ciudad se modificó en su radio urbano: apertura y mejoramiento de nuevas calles, cercados y veredas, casas de material, galpones comerciales, y nuevos depósitos.

La Aduana aumentó sus ingresos porque el movimiento portuario se hizo más intenso, sobre todo después del traslado del puerto a la desembocadura del Manzores. Transitaban carnes saladas, grasas, aceites, cueros vacunos, lanas, leñas, postes de la región, y otras yerbas.

Con el tiempo comenzaron a llegar artículos de hierro, cinc, harinas, aceites, bebidas, telas, azúcar, sal, calzados, muebles, etc. De ultramar llegaban artículos como mármoles, vajillas, porcelanas, perfumes, sombreros, etc.

Además del saladero inicial, que ya contaba con calderas y maquinarias especiales, se agregó la lomillería, velerías, ladrillerías, fideería, y jabonerías. Aparecen firmas que perdurarán por muchos años como Arcioni, Randle, Robinson, Ortelli, Marcone, e Iglesias.

En 1860 se establece el Hospital de Caridad, antecesor del «Felipe Heras» y, en 1864, la sucursal del Banco Entrerriano.

En 1865 Concordia fue el lugar escogido para la concentración de las fuerzas argentinas, uruguayas y brasileñas participantes en la guerra de la Triple Alianza, y cuyo campamento estuvo en el Ayuí. Mientras que Mitre utilizó como oficina una casa en el centro de Concordia. La presencia de semejante ejército fue un aliciente para el comercio local, porque fue el abastecedor de esa época.

Ahí aparecieron los primeros órganos de prensa escrita como «El Republicano» en 1865, y «La Libertad» en 1871, este último fundado por Olegario Víctor Andrade, quien también participo en la fundación del alumbrado a gas.

En 1873 fue electo su primer intendente, Federico Zorraquín. Este momento empalmó con el progreso material que se registró desde 1880. Concordia tenía a favor la llegada de nuevos grupos de inmigrantes: italianos que impulsan la agricultura y la construcción, franceses en la granja y la cultura, y españoles cuya actividad estuvo orientada al comercio y a la industria.

Desde 1874 el ferrocarril estuvo en Concordia con la línea inicial hasta Federación. Proyectándose rápidamente hacia el norte como complemento de la navegación fluvial que era intensísima. Y en los primeros años del siglo XX se conecta con Buenos Aires.

La industria se moderniza. El saladero agrega las carnes conservadas que, gracias al frío, llegan a Europa. Las fábricas «Uruguay» y «San Carlos» fueron los mejores exponentes de la época. 

La vitivinicultura fue otro factor del progreso concordiense. La industria proyectó vinos a los mayores mercados de consumo, favorecidos por la navegación y el ferrocarril. Los grandes viñateros fueron Moulins, Baylina, San Román, Oriol, Zorraquín, Robinson e Irigoyen.

La ganadería del departamento también favoreció la fiebre progresista de Concordia. Además de saladeros, fábricas de conservas, curtiembres, y graserías, se agregó el acopiador de productos y el consignatario. Aparecieron las grandes barracas, cercanas al ferrocarril, y no muy lejos del puerto.

Apellidos ganaderos como Dorado, Soler, Parker, Mendiburu, Garat, Taylor, O’Connor, Isthilart y otros, se destacaron en esta etapa que se completó con la fundación de la Sociedad Rural en 1898.

El movimiento aduanero de finales del siglo XIX alcanzó el tercer lugar en el país, después de Buenos Aires y Rosario. Se establecieron compañías navieras fluviales como Del Plata, Mihánovich y Mensajerías Fluviales

En 1885 se instala el primer aparato telefónico, paso importante para la consolidación de este importante servicio. El tranvía es otra conquista que enorgullece a los concordienses, así como la electricidad, el telégrafo, y el servicio de agua corriente.

La prensa y el periodismo se incrementaron con «El Orden», «El Ferrocarril», «Uruguay», «Vox Pópuli», «El Amigo del Pueblo», «EL Diario de Concordia», «EL Heraldo», «El Litoral», y el «El Sol».

La actividad portuaria fue importante hasta mediados del siglo anterior, la ampliación de las líneas férreas, la olivicultura, el citrus y la actividad forestal, fueron herramientas que impulsaron el crecimiento poblacional, aunque cuando varias de ellas declinaron, se arraigó una situación social de pobreza y miseria.

La población en 1869 era de 5.500 habitantes, en 1895 ascendió a 11.695, y en 1914 a más de 20.000, todo eso en 45 años. Desde 1914 a 1977, o sea en 63 años, la cifra superó los 100.000 habitantes. Y desde 1977 a la actualidad, en 40 años, se ha llegado a las 200.000 almas.

Hoy la estructura económica de la ciudad está basada en gran parte en la producción ganadera, agrícola, en especial el citrus y el arroz, algunos cultivos intensivos como arándanos, nueces de pecán, y la forestación.

La ciudad de Concordia es reconocida desde 1963 como la «Capital Nacional del Citrus». Las principales fábricas instaladas en la ciudad son Egger, Baggio, Eca, y Litoral Citrus.

Las crisis por las inundaciones en el noreste argentino no han dado tregua. En la ciudad de Concordia, afectada frecuentemente por el río Uruguay, la magnitud del desastre ha sido tremenda. En 1959 fue la más grave de la historia, más de 20 mil personas debieron dejar sus casas por la crecida. La ciudad quedó completamente aislada del resto del mundo. Otros desastres similares se fueron sucediendo, y devorando las casas y las vidas de nuestros vecinos.

El Castillo San Carlos, construido en 1888, es un edificio declarado de interés público sobre las costa del Río Uruguay. La casona de estilo fue construida con materiales traídos de diversas partes de Europa, usándose solamente del lugar la piedra lavada extraída de la costa del río, como revestimiento exterior. Ha sido visitado por Antoine de Saint-Exupéry en uno de sus viajes. A este castillo le ha dedicado un cuento llamado «oasis», y hasta se piensa que «El principito» está inspirado en este maravilloso sitio.

Cuenta con la reserva natural municipal «Parque San Carlos o Parque Rivadavia», de 100 mil hectáreas de lomadas y selvas en galería. Y es un paraíso digno de conocer, a la vera del majestuoso río Uruguay.

Dentro del parque San Carlos se encuentra el primer jardín botánico de la provincia de Entre Ríos destinado a preservar especies autóctonas de la zona.

El Parque Mitre en la costanera invita al disfrute de la naturaleza, el sol y el contacto social. Cuenta con distintos senderos, dos lagos artificiales, juegos infantiles, un anfiteatro, y áreas deportivas y de esparcimiento.

En la costa norte se ubica la represa Salto Grande, construida y mantenida en colaboración con Uruguay. El lago-embalse formado por la represa de Salto Grande es utilizado para deportes náuticos. Se encuentran los puertos deportivos Puerto Luis, San Rafael, y el Concordia Yacht Club.

En la ciudad se encuentra desde 1914 una histórica unidad del Ejército Argentino, el Regimiento de Caballería de Tanques 6 Blandengues, y es una continuación histórica del primer regimiento criollo del Virreinato del Río de la Plata, fundado en épocas coloniales para servir en las fronteras.

Concordia posee un balneario termal denominado Vertiente de la Concordia, que ha motorizado el turismo en la zona. Y existen dos hermosos más en la zona del lago de Salto Grande.

En el lago hay playas como Punta Viracho, Las Palmeras, Playa Los Médicos, Las Palmeritas, las Perdices, Playa Sol, etc.

Y en el río Uruguay y la Costanera hay una excelente opción para pasear, tomar mates o hacer deporte. Está la playa Los Sauces, la Nebel, el Balneario Municipal, Salto Chico, y el Camping La Tortuga Alegre, entre otros.

Y hay bancos de arena sobre el arroyo Yuquerí Chico, el Yuquerí Grande y el Ayuí Grande, como la Cascadita de Dri, Playa Tribilín, Los Lobos, Don Matías, y Camba Paso, entre otras.

Junto al camping La Tortuga Alegre se halla la reserva natural Avayuvá ubicada pocos km al sur de la represa de Salto Grande.

A solo 10 km del centro de la ciudad se encuentra el Autódromo Ciudad de Concordia. Recinto que recibe al Turismo Carretera, TC 200, Top Race, y Turismo Competición, entre otros.

El carnaval de Concordia ha aumentado su esplendor año a año y actualmente cuenta con un corsódromo asfaltado de 800 m de longitud, donde también corremos, patinamos, y pedaleamos.

Otras fiestas importantes que se realizan en la ciudad son:

Fiesta nacional de la Citricultura en la primera quincena de diciembre.

Fiesta nacional de Pesca de la Boga en enero en el camping La Tortuga Alegre

Fiesta de los Estudiantes en septiembre con desfile de carrozas.

Exposición de la Sociedad Rural de Concordia en octubre.

Fiesta de las Golondrinas, exposición de artesanías en Semana Santa.

Fiesta Patronal en honor a san Antonio de Padua el 13 de julio.

Fiesta Regional del Inmigrante en septiembre.

Maratón de Reyes, carrera de 10 km que se lleva a cabo en el primer fin de semana de cada año. Es un evento internacional, ya que congrega a más de 4000 competidores de distintos países.

Seven del Lago Evento organizado en la segunda quincena de enero de cada año, donde se congregan equipos de rugby de la región y la provincia, a orillas del Lago de Salto Grande.

Entre los principales clubes deportivos de la ciudad se encuentra el Club Hípico, Club Social y Deportivo La Bianca, Salto Grande, Concordia Tenis, Ferrocarril, Libertad, Santa María de Oro, el club Estudiantes Concordia, Centro ex Alumnos Capuchinos, Wanderers, Defensores del Nebel, Sarmiento, Aeroclub, Victoria, Concordia Golf Club, Victoria Park, Concordia Yachting Club, Regatas y Los Profesionales, y Colegiales.

Concordia cuenta con la Universidad Nacional de Entre Ríos, formada por las facultades de Ciencias de la Administración, donde se dictan las carreras de Contador Público, Analista de Sistemas Informáticos, y Profesorado de Portugués, entre otras. Y de Ciencias de la Alimentación, en la que se puede cursar la carrera de Ingeniería en Alimentos, Técnico Superior en Tecnología de los Alimentos, y tecnicatura en gastronomía.

También está la Universidad Tecnológica Nacional (U.T.N.), la Universidad Católica de Salta, y la Universidad Autónoma de Entre Ríos.

Grandes han sido los sobresaltos que ha vivido Concordia. A pesar de toda su belleza y múltiples actividades, hoy sufre de pobreza, inseguridad, corrupción, y desocupación. Estamos peleando el primer puesto entre las ciudades más pobres de la Argentina, y desde hace muchos años.

Pobres políticas de Estado, mucha demagogia, tongos por doquier, egoísmo, mentiras, mediocridad, funcionarios que no funcionan, e inmigraciones que vinieron a trabajar en la cosecha y en la represa, finalmente se asentaron en los barrios hechos por el Estado, luego tuvieron alrededor de diez hijos, y con un muy probable destino de pobreza. Hoy, se ha incrementado una foto, y se pueden ver imágenes viralizadas en las afueras, de nuestra gente, comiendo basura, que es una dolorosa vergüenza.

Se formó un cinturón muy grande de pobreza a principios de los 80, y después fueron cerrando fábricas importantes como Pindapoy y el ferrocarril Urquiza, que tenía la gerencia en Concordia, que provocó que quedaran 2.000 trabajadores en la calle. A esto se suma que cierra el frigorífico Yuquerí que empleaba a 1.500 personas.

No logramos ponernos de acuerdo cómo enfrentar este problema que cada vez se agrava más, con la ayuda del tráfico y las adicciones a las drogas. Y nadie, hasta ahora, ha podido torcer esta debacle. Nos pese o no nos pese, la situación es crítica.

En estos momentos el sesenta por ciento de los concordienses son pobres y su presente opaco, por decir poco. Solo nos traerá progreso, recomponer la cultura del estudio y del trabajo, del esfuerzo y poner funcionarios brillantes, con políticas de Estado que trasciendan los antiguos símbolos y los viejos colores políticos. No necesitamos hinchas, necesitamos dirigentes. Y también hacer cosas por la ciudad, sin esperar nada a cambio. Solo porque nos gusta, y porque la amamos y mucho.

La necesidad de un diagnóstico honesto e independiente de nuestra pobreza estructural debe ser una prioridad. Además de inversiones y generación de empleos. ¡Y dejar de echarle la culpa a el gobierno que salió o a organizaciones internacionales y no a nosotros mismos! Si la culpa es de los demás… entramos en una gran trampa. ¿Para qué cambiar?… ¡Y no hacemos nada para mejorar!

A pesar de todo y de tanto, es una ciudad resiliente por excelencia. Que siempre sigue, aun sufriendo, viva y soñando. Por eso creo en Concordia y sus habitantes, porque es una comunidad que si en otros tiempos supo sobreponerse a las adversidades, ahora lo va a hacer otra vez más. Con el sentido y la fuerza de su nombre, que es como decir «con corazón».

Continental 94.9

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