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DIFERENTES CONSUMOS O CONDUCTAS PROBLEMÁTICAS

Las adicciones pueden clasificarse en dos grandes grupos: aquellas que dependen de sustancias químicas, conocidas como droga dependientes, y aquellas donde el objeto del consumo se orienta a actitudes, comportamientos, relaciones con personas u objetos, conocidas como adicciones conductuales.

QUE ES UNA ADICCIÓN CONDUCTUAL

En nuestra sociedad está cada vez más generalizada los tipos de adicciones comportamentales (como al juego, al sexo, la comida, las nuevas tecnologías…). Y con cierta agravante: a menudo resulta menos evidente de reconocer y aceptar, tanto para la propia persona como para sus allegados.

RELACIÓN CON DROGAS O HÁBITOS

Consumir una sustancia química o explorar un hábito repetitivo no convierte a la persona en una adicta. La clave está en el grado de dependencia que la persona desarrolle hacia esas conductas y consumos para poder vivir. Y aunque no exista dependencia, el consumo de sustancias químicas tiene efectos físicos y psíquicos negativos. La tolerancia se trata de la respuesta que el organismo produce al acostumbrarse a la sustancia o comportamiento y que consiste en demandar una mayor cantidad para conseguir los mismos efectos. La dependencia es cuando la persona consume por debajo de lo que le demanda el organismo, sufre un síndrome de abstinencia, una reacción física y psicológica adversa. Y, por lo tanto, depende del consumo para afrontar su día a día.

Existen tres tipos de relación con las drogas o conductas:

  1. Uso: cuando el consumo no representa un riesgo para la persona ni para su entorno. Esto se valora a partir de la frecuencia y cantidad del consumo, y de la situación psíquica, física y social del sujeto.
  2. Abuso: tanto la persona que consume sustancias o hábitos, como el entorno, sufren consecuencias negativas.
  3. Dependencia: El consumo de sustancias o hábitos representa el eje vital de la persona, es decir, que conforma su actividad principal cotidiana y la antepone a otras básicas como trabajar, estudiar, cuidar de su salud y de su familia.

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La dependencia física y psíquica requiere de una desintoxicación y de un trabajo terapéutico a largo plazo. Se trata de cambiar conductas, creencias, emociones que conducen a la persona a consumir para librarse o cambiar estados de ánimo que la hacen sufrir (desde aburrirse a olvidarse de traumas pasados o facilitarle la socialización), e introducir nuevas herramientas.

ADICCIÓN: LA PÉRDIDA DE CONTROL

Si hay algo que todos los tipos de adicciones tienen en común es la pérdida de control sobre la propia vida, y la pérdida de voluntad. Es decir: el hecho de tener que consumir o repetir determinada acción, a pesar de las consecuencias negativas en diversos ámbitos: salud, conflictos familiares, grandes deudas económicas, aislamiento, problemas legales…

Los denominadores comunes que dan pie a diferentes tipos de adicciones consisten en llenar un vacío interno; evadirse de una realidad complicada y sus efectos emocionales; superar dificultades cotidianas, como la incapacidad de socializar o divertirse.

Ahora bien, son numerosas las causas que pueden generar el desarrollo de esta enfermedad, lo cual la convierte en una patología multidimensional. Influyen factores como:

  • psicológicos de la persona
  • sociales
  • culturales
  • económicos
  • de herramientas para explotar el ocio y el tiempo libre
  • biológicos
  • y hasta genéticos

Está claro que las personas adictas intentan paliar una desmotivación constante que únicamente logran anestesiar por medio de las conductas o sustancias de las que dependen.

1. TIPOS DE ADICCIONES QUÍMICAS:

tipos de adicciones a sustancias tóxicas

Las drogas consisten en sustancias químicas que provocan determinados efectos psicológicos, físicos y emocionales al entrar en el organismo. Cuando la persona se relaciona con estas sustancias, genera tolerancia o dependencia a las modificaciones que estas provocan en sus sentidos. Así, el problema con el consumo es que la “recompensa”, a medida que la persona se habitúa y aumenta su tolerancia, requiere de aumentar la dosis para alcanzarla. Es decir: para obtener el mismo efecto debe consumir cada vez más. 

 falta de dinero puede llevar a «echar el freno» o, por el contrario, a caer en un espiral destructivo al buscar alternativas para seguir consumiendo (pedir prestado dinero, mentir, manipular, robar…). Incluso sustituir unas drogas por otras.

Adicción al alcohol

Esta sustancia adormece el sistema nervioso central, por lo cual se la considera una droga de tipo depresora. El principal efecto que produce es de desinhibición tanto de la conducta como de las emociones. Los riesgos de abusar del consumo de alcohol son pérdida de memoria, demencia, problemas cognitivos, accidentes viales, hasta úlceras, gastritis o cardiopatías.

Adicción al tabaco

Entre los miles de componentes tóxicos que se han identificado en el humo, hay cuatro relevantes:

  • la nicotina (estimulante del sistema nervioso y responsable de la dependencia que provoca)
  • alquitranes (sustancia cancerígena)
  • irritantes (afectan al sistema respiratorio)
  • monóxido de carbono (al diluirse en la sangre dificulta la distribución de oxígeno en el organismo)

Adicción a la marihuana

Tiene efectos psicoactivos y tóxicos. Ingresa por medio de los pulmones y arriba rápidamente al cerebro, provocando desde relajación, desinhibición y alteraciones sensoriales, hasta dificultad para expresarse claramente, pérdida de memoria, concentración, pasando por ansiedad, nerviosismo, y somnolencia. Y fundamentalmente afecta a la conducta, te aísla y se te «rompe el arranque» para activar y hacer las cosas.

Adicción a la cocaína

La cocaína favorece desde estados de euforia a deseo sexual, pasando por una mayor locuacidad e hiperactividad y reducción de la fatiga. Pero provoca trastornos psíquicos como paranoia y depresión, dependencia, compulsión, manías, irritabilidad, perforación del tabique nasal, riesgos de infarto y cardiopatías…

Adicción a las drogas sintéticas

Popularizadas en las últimas décadas del siglo XX, estas drogas resultan de la síntesis de anfetaminas con componentes alucinógenos. Drogas psicoactivas como el éxtasis que abrieron el camino a otras más recientes como la ketamina.

Los efectos de las drogas sintéticas van desde la sociabilidad, la euforia y la desinhibición, pasando por la inquietud, la confusión, y el agobio. Su consumo conlleva riesgos psicológicos y físicos como taquicardias, crisis de ansiedad, deshidratación, depresión, convulsiones, e insuficiencia renal…

Adicción a los psicofármacos

Estas sustancias se caracterizan por su efecto sedante al actuar como depresoras del sistema nervioso central. En bajas dosis, tiene un resultado sedante durante el día que la persona aprovecha para conseguir una sensación «placentera».

Muchas personas adictas a estas drogas fueron al inicio de su consumo prescritas con medicamentos para tratar depresiones, trastornos de ansiedad o epilepsia. Y es que el efecto psicológico precisamente consiste en desinhibición, sedación, y disminución de la ansiedad. Los riesgos de consumir psicofármacos consisten en el deterioro de la conciencia y hasta el coma y la muerte por intoxicación, pasando por torpeza motora, inconsciencia, y somnolencia crónica.

Adicción a la heroína

La heroína deriva de la planta del opio. Se consigue por medio de la síntesis química de la morfina, una droga de se extrae directamente de este vegetal. Los efectos de la heroína van desde la euforia a la sensación de bienestar y placer, pasando por la inhibición del apetito y sensación analgésica. Pero sus riesgos más frecuentes van desde las alteraciones cognitivas, la inhibición sexual a la ansiedad y depresión, pasando por el adelgazamiento, las caries, la anemia y una dependencia psicológica extrema.

2. TIPOS DE ADICCIONES COMPORTAMENTALES

ludopatía, uno de los tipos de adicciones conductuales

Estas adicciones, en ocasiones, resultan menos evidentes de reconocer y aceptar, tanto para la propia persona como para sus allegados. ¿Cuándo se considera patológica la adicción a las compras, al trabajo, la comida o el ejercicio físico…?

En el caso de las adicciones comportamentales la persona también obtiene la sensación de bienestar que consigue activando el circuito de recompensa cerebral con drogas químicas. Y, al igual que en los tipos de adicciones a sustancias, se experimenta el síndrome de abstinencia a nivel psicológico cuando se ve impedido el acto que provoca la recompensa.

EJEMPLOS DE ADICCIONES COMPORTAMENTALES

Adicción al juego o Ludopatía

Representa una enfermedad cada vez más extendida. Hoy es cada vez más frecuente ver a jóvenes entrando a casas de apuestas o, sobre todo, apostando vía online, personas adictas a la adrenalina que provoca arriesgar dinero y ayuda a anestesiar estados emocionales depresivos y de incertidumbre.

Las consecuencias de la ludopatía se ven tanto a nivel psicológico y emocional en la persona afectada como en su entorno. Obsesionada por el objeto de su adicción, pierde el trabajo, se endeuda a niveles insospechados, involucra a sus familiares y hasta llegan a quitarse la vida.

Adicción al sexo

Poco reconocida (quizá por vergüenza) y a veces difícil de determinar para los profesionales, esta enfermedad se relaciona también con la dependencia de la persona con un ritual sexual. Pero este ritual no necesariamente consiste en el acto sexual con la pareja habitual, sino en el consumo de pornografía, prostitución, voyeurismo, relaciones digitales…

La persona adicta al sexo convierte estos rituales en una verdadera obsesión que conforma el eje vital de su existencia por encima del cuidado personal, social y psicológico.

Adicción a las compras

El consumo de objetos y servicios en una cultura altamente consumista parece un acto normal. Esto determina la dificultad de reconocer cuándo nos encontramos frente a una verdadera adicción a las compras: la obsesión por consumir todo tipo de bienes para saciar un estado de vacío interior, de sufrimiento, de incertidumbre…

Las compras se convierten en el eje vital de la persona, quien se olvida de otras responsabilidades esenciales para su supervivencia y consume muy por encima de sus posibilidades. Los grados de endeudamiento en estos casos son inusitados, así como las consecuencias personales y familiares.

Adicción a los videojuegos

Las adicciones conductuales producen en el cerebro estímulos similares al de otras adicciones a sustancias químicas. Cuando el organismo se acostumbra a estas recompensas, la persona necesita cada vez más estímulos para conseguir el mismo estado emocional y psicológico. Necesita, en definitiva, más horas de pantalla o video juegos.

Cuando pierde la voluntad y anula el resto de su vida cotidiana, es decir, de sus responsabilidades, el hábito del entretenimiento por medio de los videojuegos se convierte en una adicción.

INGRESO A UN TRATAMIENTO

En ocasiones, dependiendo del caso, la situación de la persona, los recursos y la gravedad de la adicción, la persona requiere el ingreso a una clínica, centro de desintoxicación, comunidad terapéutica, centro ambulatorios, o directamente una internación. Además de que los profesionales ayudan a la persona en su proceso individual de tratamiento, resulta crucial el apoyo e implicación familiar y el apoyo del grupo de pacientes. Este, sin dudas, funciona como uno de los factores de mayor éxito en el tratamiento de la persona adicta.

CHARLAS DE PREVENCIÓN DE ADICCIONES

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