La Ley del Deporte

FEDERICO "EL LOBO" MULLER

LA NEGACIÓN DE LOS ADICTOS

La negación se refiere a la acción de rechazar o ignorar información, pensamientos o emociones que son difíciles de aceptar. Puede manifestarse de diversas formas, desde negar la existencia de un problema, hasta minimizar su importancia o distorsionar la realidad, para que se ajuste a nuestras creencias o deseos.

Cuando la gente nos habla porque tiene un familiar que está muy mal, consumiendo en grandes cantidades y se manda «hasta las de Caín», yo voy a hablar con ellos, a contarle mi historia, convencerlos de hacer un tratamiento, y una recuperación. Y muchas veces niegan, de alguna manera, su problema. Por más que hayan sido baleados por la policía, que hayan empeñado la motosierra de su padre, violentado a su madre, su sueldo se lo cobre un prestamista, o que haya vendido las cortinas y hasta las baldosas de sus casas. Por eso es una enfermedad de negación, donde para justificar tu consumo minimizas todo lo que te enferma. Estos son ejemplos reales, que he presenciado, no los estoy inventando…

Las personas adictas negamos rotunda y sistemáticamente tener un problema. Somos capaces, incluso, de autoengañarnos hasta tal punto que creemos que nuestro consumo no es una adicción, que no tiene consecuencias, y que nunca las va a tener. La negación es tan grande, que los pretextos y justificaciones, también. Creemos que la droga me va a elevar hasta el cielo, pero terminamos en un agujero negro, a diez metros bajo tierra, una y otra vez. Por eso habitualmente volvemos al infierno, por más que allá este Frankenstein, «El Hombre Lobo» y «Satanás de los Infiernos», y el mismísimo Diablo esperándonos, y nos subimos a ese tren fantasma y de terror.

La negación es un mecanismo de defensa. Cuando sentimos que la realidad es demasiado dura, adversa, violenta y no somos capaces de asumirla y enfrentarla, y ganarle. negar lo que está sucediendo, es nuestra manera de esquivarla y no afrontarla. En muchas ocasiones, ante el no reconocimiento de nuestro problema, nos negamos a acudir a un tratamiento. Por este motivo, es importante, que aunque el enfermo con adicción no quiera acudir a terapia o un tratamiento, sí lo haga la familia. Es una forma de que empiecen a hacer algo. Se empezará de esta forma a trabajar el cambio de comportamientos en el hogar, a establecer límites, pedirle ayuda al profesional, y a modificar la comunicación.

Trabajar en un tratamiento para combatir esa negación («yo puedo solo», «deje ya», «casi no uso», «dejo cuando quiero», «es solo un poco») es fundamental para que podamos empezar el proceso de rehabilitación. ¿Por qué arreglarías algo que no está roto? En tratamiento nos trabajan a nivel cognitivo, y también para que restablezcamos nuestros hábitos de vida, que estén alejados de nuestros comportamientos adictivos. Nos muestran amablemente y con afecto, que nuestro discurso no coincide con nuestro presente calamitoso. 

Cuando nos hacemos adictos (no – decir), cambiamos muchas de las cosas que formaban parte de nuestra vida, como nuestro entorno, hábitos y nuestra manera de pensar. La negación de la adicción lo que hace es «proteger» la dependencia que padecemos. Así, nos apartamos de la realidad y creamos un mundo alternativo e imaginario, donde creemos que no hay adicción o que la adicción no es perjudicial. Lo peor del asunto es que, en muchos casos, no somos conscientes de estar negando nuestra adicción.

Uno de los motivos más importantes por los que un adicto no empieza un tratamiento es porque niega de forma categórica que haya perdido el control de su vida por culpa de las drogas. No reconocer que somos esclavo es uno de los factores que más nos complican para comenzar un tratamiento y ser seres libres. Al ser incapaces de asumir nuestras conductas, las ocultamos para sufrir un poco menos. Pero sufrimos mucho más. 

La negación puede llegar hasta tal punto que culpamos a los demás de la vida negativa, a la economía, inseguridad, política, sociedad, geografía, etc. Son todos menos yo. Para poder mantener la negación que nos permite seguir consumiendo. El autoengaño no solo sirve para esconder la propia adicción. Sirve, principalmente, para esconderle a uno mismo una realidad.

La negación de una adicción no es un fenómeno aceptado únicamente por el consumidor. En muchas ocasiones, es común que la familia adopte también una codependencia. De forma inconsciente, los familiares que conviven con nosotros, tienden a desarrollar comportamientos parecidos a los nuestros, cuyo objetivo es mitigar la situación de dolor y caos que genera nuestra conducta adictiva. Y aceptan la negación como pauta de conducta de la familia: «Yo te «mato» para poder seguir viviendo». Lo que se consigue es crear una situación de aparente equilibrio y armonía, como mínimo al principio, hasta que las consecuencias negativas son ya insoportables y no se puede «tapar el sol con la mano».

La vía para solucionar, tanto la fase de negación como la propia adicción, es a través del tratamiento. Además, no hay que esperar a que reconozca que tiene un problema. A veces, el paso del tiempo y el conjunto de consecuencias negativas llevan a situaciones límites que ya pueden dificultar el ingreso a un tratamiento.

Nosotros, los adictos, vivimos «sucios», con ese «secreto», «con carpa», de que escondemos nuestras miserias y la jugamos de «recatados». Pero con el correr del tiempo, las evidencias que somos más «culpables» que «sospechosos» son abrumadoras. No le podemos mentir a nadie más. Y negamos o minimizamos hasta lo absurdo y ridículo. Uno, es ese yo con ansiedad, depresión y sin destino; y el otro, es mi discurso de que a veces consumo o que no consumo nada. Los dos lobos crecen. Y los dos duelen.

Existen estrategias que te ayudarán a superar la negación, algunas de ellas son:

  • Analizar con sinceridad tus temores.
  • Pensar acerca de las posibles consecuencias negativas de no hacer nada.
  • Expresar tus miedos y emociones.
  • Tratar de identificar las creencias irracionales acerca de tu situación.
  • Escribir un diario sobre tu experiencia.
  • Contarle lo que te pasa a un amigo cercano o a un ser querido.
  • Participar de un grupo de apoyo.

La recuperación de las adicciones puede ser un camino largo, intenso e impredecible. Sin embargo, mantenerse en este camino hasta conseguir nuestro objetivo y recuperar nuestra vida es lo más importante. Para darte cuenta de que te estás autoengañando y cambiar la vida, necesitas que te digan las cosas, las grafiquen, te expongan, que te den devoluciones, que te confronten, que te pongan un espejo, y que te hagan sentir toda la angustia que les hiciste sentir a los demás. Y eso lo encuentras en los grupos terapéuticos de un tratamiento, y es un punto de partida para mejorar y cambiar los pensamientos y comportamientos. 

Pero hay que tenerse fe, que todo lo puede. Si tenemos fe, recibimos con los brazos abiertos el regalo de la vida sana y la recuperación. Es imperioso confiar en que podemos vivir mejor. Y que negando nuestra adicción todo va a ir mucho peor. En cambio, aceptando, hablando, angustiándote por los dolores de ser un esclavo a algo, y dejándonos guiar, nuestro mundo interior y exterior, «clavado» que va a estar mucho mejor. 

Charlas cobre Consumos Problemáticos y Conductas Adictivas

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