TRIATLETA DANIEL FONTANA

Daniel Monzozo Fontana nació en General Roca, un 31 de diciembre de 1975 y hoy tiene 48 años. Es un deportista argentino convertido en italiano, y que compitió en triatlón al más alto nivel.​

Ganó la medalla de oro en Orlando en el Campeonato Panamericano de Triatlón de 2001,​ y la medalla de plata en Clearwater, Estados Unidos, en el Campeonato Mundial de Iron Man 70.3 de 2009.​

Es dos veces olímpico, en Atenas 2004 (compitió con la camiseta argentina) y Beijing 2008 (ya nacionalizado representó a Italia), y hoy habla de su vida y obra en el triatlón.

Su figura es como la de un superhéroe. Su cuerpo tonificado, su pelo rubio con corte hacia el costado, el bronceado, y sus ojos de un verde penetrante hacen sospechar que es un super modelo. Pero es un guerrero del camino.

Es un referente, que a pesar de la falta de apoyo estatal, pudo salir adelante y ser reconocido mundialmente. Su historia se remonta a sus días en General Roca, Río Negro, cuando su disciplina era aún desconocida:

«Cuando empecé nadie hacía triatlón. Yo era un nadador bastante bueno, pero no excelente. Mis hermanas eran mejores que yo. De hecho, el entrenador que teníamos le dijo a mi mamá que las dos chicas iban a andar muy bien, pero que el pibe no tenía muchas condiciones».

«Conocí el triatlón a través de un programa de televisión que hacía Pancho Ibáñez, se llamaba El deporte y el hombre. Como en Roca se había roto la pileta, empecé a correr porque no tenía a dónde ir a nadar. Fue un poco de casualidad que me dediqué a esto».Fontana representando al equipo italiano en competenciaFontana representando al equipo italiano en competencia

«En Argentina nadie vive del triatlón, por eso estudié contabilidad para tener un futuro laboral, y así poder seguir haciendo deportes».

«En el 98 me adjudiqué el Primer Triatlón Internacional Mar del Plata 98, en una competencia de distancia olímpica, muy emocionante seguida por una gran cantidad de espectadores. Hice un tiempo de 1 h 48 m y 14 s. Y aventajé al gran favorito, Oscar Galíndez, que era la gran figura».

«Para Sídney la Federación no me había tenido en cuenta, aun estando clasificado. Ellos me decían que no tenía ninguna oportunidad. No se hablaba de mí, todos nombraban a Oscar Galíndez, que era muy fuerte sobre todo en la bici, pero yo le pude ganar».

«Y la frustración más grande se dio cuando tuve una lesión muy grave en ese Preolímpico. Después de Sídney me prometí que no quería depender de nadie para ir a los Juegos Olímpicos. Como mi objetivo fue llegar a Atenas me dediqué a la clasificación y por suerte se me dieron los resultados».

«Después de luchar toda mi carrera, huérfano de apoyo y buscando los puntos en todo el mundo, eso fue lo máximo. En Atenas fui uno de los representantes de la Argentina con la triatleta Nancy Álvarez. Y con las esperanzas renovadas y el espíritu olímpico encendido, quise hacer historia, pero una nueva frustración apareció en mi carrera».

«Me fue muy mal. Corrí lesionado, me peleé con la Federación y como no tuve el resultado que fui a buscar me dejaron de apoyar. Además, era todo muy desorganizado. No había presupuesto y nos dejaron muy solos. En mis días en Atenas nunca vi al presidente de la Federación. Fue muy triste, porque me sentí abandonado».Ahora vive en Italia y piensa en continuar relacionado al deporte el día que se retire

«Lejos del podio, regresé al país con la dicotomía que me imponía mi edad y la falta de apoyo. O continuaba apostando por el triatlón o me dedicaba a los números con mi título de contador público».

«Como en ese momento estaba radicado en Italia decidí dejar los balances por el deporte. Por suerte me contrató un equipo grande, que me dio un salto de calidad y me permitió llegar a estar entre los 15 mejores del mundo hasta competir en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008».

«Una nueva desilusión se me presentó en China. No me sentí bien, fue una carrera que se me hizo muy dura. Entonces creció mi necesidad de responder con resultados y llegué a ser subcampeón mundial en Estados Unidos. Esa fue la motivación que me hizo pasar a las largas distancias».

En Atenas representó a la Argentina y en Pekín a Italia. Sus resultados se dieron en la prueba más exigente llamada IronmanEn Atenas representó a la Argentina y en Pekín a Italia. Sus resultados se dieron en los Iron Man

«Los triunfos en las ediciones del Iron Man en Taiwán, Pucón y Pescara fueron un premio al esfuerzo. Son satisfacciones que me permitieron seguir con la mirada al frente en busca de más objetivos».

«En el 2009 logré la Plata en el Campeonato del Mundo de Iron Man 70.3, en el 2011 obtuve el récord de distancia Iron Man italiano con un tiempo de 8 h 18″ 51″, en 2014 gane en Los Cabos con un tiempo de 8 h 26′ 15″, y en el 2016 gané el Iron Man de Taiwán. Afortunadamente, en el 2018 vuelvo a ganar en Taiwán con 43 años. Y en el 2019 fue el año de mi sexta final mundial en Kona, otro récord».

«Soy un atleta bastante viejo y busco también descubrir lugares nuevos, lindos, tranquilos. Viajar con la familia y disfrutar de las carreras”.

«Todos los años hago dos viajes a la Argentina porque no puedo vivir sin saber lo que pasa en mi país. Todas las mañanas en Italia veo los diarios de Argentina y me informo de lo que está pasando acá. Y los «quilombos» son muy distintos a los de Europa».

«Cuando me retire quiero seguir ligado al deporte para ayudar a las generaciones que se vienen. Yo no tuve a nadie que me acompañe de joven y quiero que los chicos que se vienen no sufran lo mismo que viví y sentí yo».

LA LEY DEL DEPORTE

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