¿QUIEN FUE OSCAR CASANOVAS? POR LA LEY DEL BOXEO

Oscar Casanovas nació un 15 de mayo de 1914 en Avellaneda. Y se hizo conocido en Parque Patricios. Un barrio característico de la Capital del país. Ahí se fundó Buenos Aires. Pasó el «El Trencito de la Basura» desde 1873 que llevaba la chatarra de toda la ciudad para quemarla en el barrio. Por eso le dicen «La Quema». Y a ellos, a los hinchas de Huracán como él, «Los Quemeros».

Además había un Matadero de carne proveniente del interior. Comercializaban mucho con gente de campo y comerciantes. El lugar se llenó de fleteros, mercaderes, bares, prostíbulos, gente con plata. Y Matarifes habilidosos para «operar» con los cuchillos, rápidos para «hacerte una bragueta en la panza» si había «un mal entendido». Nace la leyenda de un barrio porteño de guapos «de pocas pulgas».

Casanovas iba a ser uno de los más guapos. Pero el más guapo de todos iba a nacer como veinte años después. Se llamó Oscar Natalio Bonavena, perol mundo lo conoce como «Ringo» Bonavena. El barrio los recuerda eternamente. A los dos habrá que escucharlos por las calles, les pese o no les pese, con el único límite de la eternidad… Oscar Casanovas fue ídolo en Huracán. Figura en Parque Patricios. Orgullo Quemero. Bien porteño. Como el gran Ringo. Casanovas era rubio y de ojos celestes. Pintón, como todo buen «casanovas» que se precie de tal…

En el Ring era atlético, buena mecánica y creativo. Fue un crack como aficionado. El hombre de la historia de hoy en La Ley del Boxeo también jugaba al futbol en su querido Huracán de Parque Patricios. Estuvo hasta  la Sexta con una camada excelente que tenía a Balfiore, Baldonedo, y Pedernera como las máximas atracciones. Tremendo equipo. El futbol y el boxeo siempre estuvieron ligados de la mano. Los jugadores concentran y el boxeador pelea. Luego el guerrero descansa y el equipo se la juega.

Oscar Casanovas empezó a boxear en el Boedo Boxing Club a los once años. Y hacia exhibiciones en La Misión de los Marineros como José María «El Mono» Gatica. También en el Himalaya Boxing Club. Era un Peso Mínimo. Pesaba 45 kilos «mojado» cuando arrancó a repartir misiles. Y como aficionado terminó con un récord de 165 ganadas y solo 4 perdidas. Una leyenda. Gano 10 títulos nacionales y 4 internacionales. Fue campeón Rioplatense Mosca Montevideo 1932, Sudamericano Mosca Río 1932, y Medalla de Oro Olímpico Pluma en Berlín en 1936.

Para los Juegos Olímpicos viajaron 45 días en barco bajo la conducción del olímpico «Cronometro» Landini, por un sueño grande y bien loco. Desfilaron frente a Adolf Hitler en la presentación. Todo esto poco antes de que Alemania invadiera Europa a fuego, sangre y horror. Como nunca antes en la historia de la humanidad. Como nunca después…

En los Juegos Olímpicos de Berlín 1936 tuvo que ganarle a cuatro rivales. Superó a Ake Karlsson de Finlandia, Aleksander Polus de Polonia, a Dezso Frigyes de Hungría, y en la final al sudafricano Charles Catterall. Al sudafricano le pegó y lo dominó tanto que hasta sus últimos días no entendía como no se le había caído bajo «alta artillería». Fue una de las caras más nuevas y frescas del boxeo argentino. Se llenó de gloria eterna. Invadió y copo Berlín, el gran bastión del nacionalista Partido Nazi. En un lugar remoto y desconocido fue genio y figura. Ante la mirada del mundo. Que aún no lo sabía, pero que estaba a punta de explotar…

Casanovas se hizo profesional en 1937. Pero tuvo que largar a los tres años por una lesión en la columna que no lo dejaba hamacarse ni hacer fintas al máximo esfuerzo. Además se cortaba fácil. Fue una lástima. Era un sangrador. Como Galindez y Barrios. Tenía muchos fanáticos que lo seguían. Era «el Chico de Oro». Nuestro «Golden Boy». Como profesional quedó «gusto a poco» y disputó solo 7 peleas y se retiró por los malestares en la espalda. Pero no del deporte que le dio todo…

Oscarcito Casanovas fue un excelente maestro del boxeo. Tuvo a su cargo muchos pupilos. Dirigió a los Livianos Pedro Benelli y Alfredo Prada, a Jorge Menno, a Rodolfo Diaz, al Welter Luis Federico Thompson, al Pesado Pablo Alexis Miteff, y al Semi Pesado Víctor Emilio Galindez, entre otros. Nombres bien conocidos de la historia. En la década del 60, con Víctor Arnoten, fueron una dupla sumamente ganadora del boxeo argentino. Tenían «el teléfono de dios». El «ojo agudo» para observar y conducir boxeadores.

Era un clásico ver al petiso Casanova de saco y corbata fina, de sombrero de ala corta, de unos brillantes y hermosos ojos celestes. Siempre enseñando y formando valores. También ganadores. En su vida ha sido lechero, lustrabotas, chofer, hielero, empleado municipal, y hasta Presidente de la Mutual de Boxeadores… Una institución de nuestro querido boxeo. Un personaje de la Buenos Aires de ayer. Famoso tanto por su pasado olímpico como también por su exitosa carrera como técnico. Un sabio que mezclaba todo. Iluminado y dedicado.

Oscar Casanovas muere un 14 de abril de 1988 en Buenos Aires. Tenía 73 años. Hombre glorioso de tango y bohemia. Un porteño. De aquellos que se quedaba hasta «altas horas» hablando de boxeo y de la vida.  Es leyenda y por la tanto siempre estará saltando y saludando a la popu. Con los puños al cielo. Como en aquella Berlín 1936. Gracias Oscar Casanovas por los servicios prestados. Cuando decimos que el boxeo es el deporte que más alegrías le dio a los Argentinos… También decimos Oscar Casanovas. Un grande entre los grandes. Como «el otro» Oscar. Oscar Natalio Bonavena.

Hoy fue el turno de la vida y obra de Oscar Casanovas en La Ley del Boxeo. Hoy repasamos a uno de los héroes olímpicos del deporte argentino. Medalla de Oro en los Juegos Olímpicos de Berlín. Y después de esa gloria inmensa, como solía decir él, uno ya vive gratis…

LA LEY DEL BOXEO (MATRIX 94.9)

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