¿QUIEN FUE HENRY «EL HOMICIDA» ARMSTRONG? POR LA LEY DEL BOXEO

Henry Jackson Jr (152-22, 101 KO) nació un 12 de diciembre de 1912 en Columbus, Misisipi. Un pueblo rural del sur de los Estados Unidos. Pero enseguida se mudaron con su familia para Saint Louis, Misuri. Una ciudad que a principio del siglo 20 recibió una gran cantidad de negros del sur en la llamada «Gran Migración Norte Americana». Y murió un 22 de octubre de 1988 en Los Ángeles, California.

Su viejo laburaba en el campo y se llamaba Henry Jackson. Y su mama se llamaba América Jackson. Pero a él todo el mundo lo conoce como Henry «El Homicida» Armstrong. Y es considerado como uno de los mejores boxeadores de todos los tiempos. La mayor parte de «la academia» lo ubica en el segundo lugar, detrás de Ray «Sugar» Robinson. Del «Top Five» no sale… Fue un fenómeno del boxeo. Pero mal.

Armstrong debutó como profesional el 27 de julio de 1931 perdiendo por KO en el tercer asalto frente a Al Iovino. Es uno de los grandes campeones que arrancaron perdiendo, tipo Alexis Arguello y Bernard Hopkins. Le gano unos meses después a Sammy Burns por Decisión. Y pierde tres más. Arranca 1-4, 0 KO. Era un primerizo frente a rivales con mucha trayectoria. Y se va a vivir a Los Ángeles. Iba a ser uno de los mejores boxeadores de todos los tiempos. Imparable. Sin descanso. Un torbellino del boxeo. Te tiraba toneladas de manos. Fuerte e incontenible. Fluido en sus combos de ataques.

Hoy todo el mundo quiere invictos y les defienden el 0 a la derecha como si fuesen sus «totós». Una derrota parecería una catástrofe para el marketing. Nos enamoramos de los «invencibles». Antes no. Era solo un resultado. Luego mete una racha de 11 victorias. Pierde de nuevo, gana 22. Se va a vivir a México y conoce a su gran rival: Alberto «Baby» Arizmendi. Pierde y gana con el en muchas oportunidades. Vuelve a Los Estados Unidos.​ Y tuvo tremendos choques contra tipos muy conocidos. De nombres: Wolgast, Sarron, Ambers, Zivic, Jenkins, Zurita, Larkin, Angott, Belloise, Jack… Y hasta con Ray «Sugar» Robinson perdiendo en Decisión a diez Rounds. Estuvo en peleas tremendas. Contra ex campeones, campeones, o futuros campeones mundiales.

Armstrong peleo en una época donde solo había ocho diferentes divisiones. Y un solo campeón por categoría. Había, obviamente, solo ocho campeones del mundo. Él logro, en el año 1938, serlo simultáneamente en tres de esas ochos: Campeón Mundial Pluma, Ligeros y Welter. Perdió por la corona de los Medianos en una pelea muy disputada y pareja frente a Ceferino García. Casi que logro tener la mitad de los cinturones del mundo en disputa atados a todos en su misma cintura. Su condición física fue la mejor de la historia. Una capacidad aeróbica interminable. Duro en el cuerpo a cuerpo. Rápido y tozudo. Pegaba, cabeceaba, codeaba y braceaba. Se entrenaba a pleno.

Henry era una maquina de pelear. Defendió el mundial Welter en diecinueve ocasiones. No se cansaba nunca. Tenia una durabilidad y una polenta jamás vista. Ni antes ni después. Siempre tremendamente motivado. Debuto en 1931 y se retiró en 1945. Superaba a sus rivales con un ataque avasallante. No les daba respiro. Uno de los mas grandes volúmenes en ofensiva de la historia. El más intenso y el mas duradero. También le decían «El Huracán». No paraba de tirar y de atacar. Era un huracán de manos. Un titan en el ring. Gran mandíbula y corazón. Salvaje, aunque sin la mejor defensa de la historia. Era todo ir y atropellar. Bajaba mucho la guardia. Nadie tenia una pelea fácil con esta bestia de gran corazón. Por ahí lo sentían pero replicaba igual. Era casi todo negro. Tenia algo de sangre india y «una pizca» de blanca…

Armstrong tiene un récord de 12-6 contra boxeadores que hoy están en El Salón de La Fama. Imaginen un mismo tipo campeón mundial en el 2020 de la categoría Pluma, Ligeros y Welter al mismo tiempo. Y encima unificado. Casi que imposible. Algo totalmente descabellado. Eso mas que seguro que no va a volver pasar. Entre 1937 y 1938 pelea 37 veces. Gana a todas y a 35 las define por KO. La vía rápida. Y esa racha no fue cuando arrancó para hacer experiencia contra gente fácil o novata. Superó a los mejores boxeadores de esa época en aquel periodo del boxeo. A los de punta. A los de elite. A los más feroces y hambrientos. En la Era dorada del pugilismo.

Siguió peleando hasta el 1945 porque «andaba corto de moneda». «Seco como el desierto». Y luego se hizo Sacerdote. Se dedicó a predicar con la palabra. Y con los hechos. A ayudar a la gente. A dar una mano donde mande la ocasión. Pagó siempre con el lomo lo que firmó con su boca. Le gustaba hacerlo.. Le encantó la religión y se puso a enseñar boxeo a futuras generaciones de boxeadores y de personas. Fue un gran formador de valores. Muy metido en su vida espiritual, y en tratar de dar a los demás algo de paz y de tranquilidad. De dejar un legado como la gente. No pasar por la vida intrascendentemente. Uno es por lo que hace…

Fue un tipo sencillo y sacrificado. Muy sensible. Un titan de este mundo. De un inmenso trabajo social. De los que hay pocos a ese nivel. Henry Armstrong muere el 24 de octubre de 1988 a los 75 años de edad. Muere pero no muere. Porque aun lo siguen recordando y habita en muchos otros corazones. A los que infectó con vida sana. Que aún no paran de latir. Y de sufrir…

LA LEY DEL BOXEO (RADIO MATRIX 94.9 Y WWW.RADIOMATRIX949.COM).​

Comentarios