¿QUIÉN FUE EL CONCORDIENSE RAMON HORACIO «NICO» ALBERS? POR LA LEY DEL BOXEO

Ramón Horacio «Nico» Albers nació un 2 de septiembre de 1960 en Concordia. Es del barrio Centenario, La Paz y Boulervard San Lorenzo. A media cuadra de los viejos comedores «El Tranquilito» y «El Chiche». Paradas obligadas de los viajantes y parroquianos de la época. 

Ramón vendía diarios y se metía en la zona de los otros sin saber y por eso terminaba «trenzado» con los «canillitas». Una vez le robaron la plata recaudada. En los partidos de fútbol era el ídolo cuando se armaba la podrida. Muchas historias, reales o imaginarias, se escucharon siempre de él. Representa no solo a la cultura del boxeo de una época, sino que a la cultura popular de toda una época. Hoy es mito y leyenda viviente. El campeón argentino más viejo que camine por Concordia. 

«El Nico» ha trabajado muchos años en la Panadería La Familia, en Lamadrid y Espejo de don Gilabert. Quién lo ayudó a sobrevivir y salir adelante. Limpiaba, amasaba, cocinaba, repartía, hacía los mandados, y era ayudado en lo que necesitara… Gilabert le enseño cosas que no las había aprendido ni en la calle ni en su casa. Dormía ahí, comía ahí, esa era su vida y su mundo.

Un día «Nico» se mete en el gimnasio de Mario Higueras con solo 45 kg. Barría, pasaba el trapo, secaba, y hacía ejercicios. Quería ser como Juan Carlos Bogado quien entrenaba ahí, además estaba «El Mono» Vallejos, «El Pato» Rojas, «El Huguito» Fernandez, alta banda. Camada historica y recordada.

Debuta en el boxeo con 15 años. Termina como amater con un record de 38-1. Solo perdió el invicto con «El Vizco» Vilche. En una pelea de ida y vuelta. Nico parecía haber sido diseñado para ser campeón. Era maciso, concreto, musculoso, fuerte, durable, y sumamente guapo.  

Enseguida conoce y se casa con Carmen Ramirez, su mujer de toda la vida. Quien lo acompañó, cuidó y alentó en toda su carrera como boxeador y en la vida misma. Tuvieron cuatro hijos y ocho nietos. Nico hizo de una institución familiar una aliada indispensable para la contención y el amor. Y así poder salir adelante. 

Ramón Albers debutó profesionalmente un 5 de diciembre de 1980 ganándole por puntos a Tomás Gomez. Ya por entonces era dirijido por «El Huevito» Segovia y «El Banana» Enrique. Sería una constante tener que enfrentar a grandes y muy difíciles oponentes. Le tiraban monstruos y los peleaba a todos. Donde sea y cuando sea. Lo apodan «Nico» por Nicolino Loche, por su visteo, finta, y bajada de brazos en defensa. Pero llamado a pelear cuando el destino lo reclamaba, se prendía…. 

Cansado de madrugar y de salir a trabajar a las 3 de la mañana a «parar la olla», se va a la gomería de «El Lucho» en Las Heras y Humberto Primo. Trabaja ahí y vive en el fondo del negocio con su mujer. Las gomas de los camiones eran mucho más grandes que él. Dejaba de repararlas solo una semana antes de las peleas, para no subir tan «cargado» a los combates. 

El 6 de junio de 1981 debuta perdiendo por puntos en el Luna Park contra Demarco. Cuando perdía lo hacía en peleas parejas, competitivas, y llenas de acción. Iba para adelante y enamoraba a la hinchada. Entretenía porque brindaba drama. Y la gente se identificaba con su estilo. Gran personalidad, rudo y desconsiderado con el enemigo. 

Corria en San Carlos, luego velocidad con «El Tote» Amengual, y posteriormente al Gimnasio Municipal. Era cortito, rapidito, mecanizado, y vivo. En el medio… laburo «todo el día».  Un alto guapo que se hacia un tiempo para poder ser boxeador. Y de los más buenos posibles. 

El 9 de octubre de 1982 se enfrenta con el ex campeón mundial Santos Benigno Laciar. Pierde por primera vez por KOT 7 contra, si bien aún no lo sabía, uno de los mejores boxeadores argentinos de todos los tiempos. «El Nico» venia perdiendo, pero llevándola bien. Ese día «subió» irritado porque no le pagaron lo prometido. Se le metió en la cabeza esa bronca y eso iba a arrasar con su concentración y su actuación.

El 24 de agosto del 84 domina en el clásico entrerriano al paranaense Rodolfo «El Tanquecito» Rodriguez. La primera habían empatado en Concordia, y en la segunda en Concepción del Uruguay terminaron en Sin Decisión. La tercera fue la vencida. 

Ramón «Nico» Albers se consagró campeón argentino Mosca un 14 de septiembre de 1984. Ganandolé por puntos a Daniel Adrián Román en Concordia. Ese año fue el boxeador con más actividad del país. Peleó 14 veces en solo 12 meses. Hoy en día nadie pensaría hacer eso «ni mamado».

El 13 de diciembre del 85 pierde con el inmenso Gustavo «Mandrake» Ballas. Lo mismo en la revancha dos meses después. Ballas fue, para los que no saben, un mago con guantes. Y grande para la categoría. «El Nico» los aguantaba porque siempre estaba super motivado. Era granitico, fibroso. y bien curtido por la vida. 

Nico Albers fue un gran protagonista de la Maraton de Reyes, las corrió a todas. Y rápido. Juega todos los fines de semana con sus nietos. Disfruta de las pequeñas y sencillas situaciones de «la diaria».

Ha hecho pozos en La Tortuga Alegre para la Cooperativa Electrica, trabajó en la Construcción, en un Aserradero, también fue Remisero. Pero más se lo vincula en el Cementerio enterrando muertos. Laburo muy físico y muchas veces indescriptible. A ellos nadie les envidia el trabajo. Son empleados de la parca. Enterradores, reducidores… Municipales que «hacen el trabajo sucio». 

Por azar del destino o porque no le ha quedado más alternativas, se ganó la vida trabajando en «La Ciudad de los Muertos». Desenterrando, trasladando cuerpos descompuestos. No hace falta aclarar que es un trabajo tan digno como cualquiera. El siempre trabajó y además fue boxeador. Solo se robó un par de naranjas como «pecado capital». 

Cuando ese trabajo ya le estaba haciendo muy mal por los cuerpitos de los bebés, se trasladó a la basura. El viejo camión que junta lo que la gente no quiere y lo lleva a un vertedero, a una incineradora, o a nuestro Campo del Abasto. «El Nico» es guapo abajo y arriba. Porque se pelea como se vive. 

Hoy está en el barrio Simón Bolivar, en los departamentos de avenida Las Heras y Peru. Frente a la escuela Choveta. A la vuelta del Cementerio Nuevo. Se lo ve poco en la calle. Menos en fiestas populares. Y menos que menos, en las redes sociales. Donde hay «famosos» que no tienen grandes historias para contar. Hoy el es mito y leyenda. 

Hubo muy buenos boxeadores. Los que estan en nuestro Salón de la Fama de La Ley del Boxeo se destacan del resto. Son los que pelearon mucho y bien, los que tienen al menos dos grandes victorias, o los populares fajadores que llenaron estadios. Algunos de ellos cumplieron con un requisito, otros con dos, y pocos con tres.  

Los Grandes Boxeadores Concordienses de Todos los Tiempos son aquellos que se destacan de ese Salón de La Fama de La Ley del Boxeo. Los que están en el olimpo. «Los Grandes Boxeadores de Todos los Tiempos» son, por ejemplo, «Tiriti» Osuna, «El Negro» Bogado, «El Gringo» Jaurena, «El Rako» Jaurena, Remigio Molina, y «Musculito» Blanc.

Nico Albers tiene la cantidad de peleas, la calidad de rivales, la popularidad, y las victorias notorias como para ser uno de los concordienses más grandes de todos los tiempos. Con el valor agregado de que su historia de vida colabora para conocer a Concordia de una manera diferente, más humana, más cercana a su gente. «Nico» Albers es un gran ejemplo de conducta y superación. Que honor haberte conocido. Como se cantaba en los estadios llenos hace muchísimo tiempo: «No, no te vayas campeón, quiero verte otra vez…»

LA LEY DEL BOXEO (MARTES 20 HS MATRIX 94.9)

 

 

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