¿QUIÉN ES LA VILLAGUAYENSE DÉBORA ANAHÍ «LA GURISA» DIONISIUS? POR LA LEY DEL BOXEO (3/11/21)

Débora Anahí «La Gurisa» Dionicius nació en Villaguay, Entre Ríos, un 19 de marzo de 1988. Y es, sin dudas, una de las mejores boxeadoras de la historia del boxeo femenino argentino. Ha sido campeona sudamericana y mundial Super Mosca FIB y la podés encontrar todos los días transitando su querida y segura ciudad. Ahí esta su gente, su arroyo, sus termas, su gimnasio, su entrenador, su familia, y sus viejos amigos. Por eso no la cambia por nada del mundo.

Débora inició su carrera a los trece años porque había empezado su hermana más grande. A los dieciséis se integró a la selección argentina de boxeo.​ Donde todos los días se despertaba a las seis de la mañana en el Cenard, para salir a correr y empezar con la rutina matutina, una hora y media de trote y fondo. Seguía por la tarde con otras dos horas intensas de dura gimnasia. Además de soga, sombra, bolsa, y técnica boxística. Así se hacen los campeones mundiales. Transpirando sangre…

Tuvo de compañera a «La Tutti» Bopp y a «La Pantera» Farías, entre otras. La crema del boxeo femenino argentino. Siempre orgullosa y agradecida de poder ser integrante del seleccionado nacional, sabía que ocupaba un lugar privilegiado dentro del boxeo femenino. En el complejo donde todas quieren llegar. Además del orgullo de representar a su país, hay una beca de dinero, casa, comida, técnicos, médicos, psicólogos, y un buen punto donde ducharse con agua caliente. Y sobre todo existe la posibilidad de ganarse la vida en un futuro profesional, todos motivos suficientes para abrirse camino a fuerza de puños y sacrificio.

La entrerriana como aficionada hizo 108 peleas, 32 internacionales. Es una boxeadora completa que equilibra el pensamiento con la variedad de golpes, la velocidad, y la coordinación de tren inferior y superior. Es hermoso verla boxear. Además, tiene la disciplina incorporada a su propio ser.

Es sumamente creyente en Dios. Le tiene seguridad y confianza. Esto le permite establecer una relación sana y tranquila con el mundo. ¡Además de un gran optimismo en todo lo que viene!

El 24 de noviembre de 2012, Dionicius consiguió el cinturón mundial que se encontraba vacante de la FIB, al ganar con elección unánime ante la británica Michelle Preston, en el Club Huracán de Villaguay.​ Su atletismo, el gran trabajo de piernas y su gran corazón fueron suficientes para dominar el ímpetu de su rival.

Débora tiene un curriculum como boxeadora como para estar muy orgullosa de todo lo que ha hecho y logrado, superó rivales muy buenas en su pasado. Recibió el premio a la «Mejor Boxeadora del Año» por la FIB. Retuvo doce veces su cinturón. Fue una campeona sólida y durable. Sus víctimas fueron todas de amplios récords positivos, que no venían a hacer turismo ni a comprar alfajores…

Débora perdió el título frente a la campeona sudamericana Gallo Jorgelina «Jota» Guanini de Necochea. En una noche de «alta gama» en el viejo e histórico «Palacio del Boxeo» de la ciudad de Concordia: el Juan de Dios Obregón del club Ferrocarril, en Buenos Aires y San Juan.

Ni los pronósticos más optimistas imaginaron una pelea tan dramática, violenta, y que mantuvo a la muchedumbre al borde de «un infarto de miocardio». ¡Una pelea caliente como el infierno de Dante! Guanini salió a cazar y acechar a la entrerriana con un jab fuerte, una derecha a fondo, y con la cabeza en punta que entro casi toda la noche y terminó con deformarla. Fue una tanque imparable y arrollador que no detuvo jamás su marcha hacia adelante.

Deborah salía levemente más disminuida de cada uno de los furiosos intercambios. Sus «repiqueteos en ráfagas» no tuvieron el mismo nivel de daño físico de otras noches. Termino muy inflada, pero siempre dando su «milla extra».

Dionisus vs. Guanini fue una verdadera guerra sin tregua, escalofriante. Se exigió mucho más allá de los límites. Y eso, de alguna manera, es ganar.

Hoy a los treinta y tantos sigue vigente y complicando a las nuevas boxeadoras y a las viejas guerreras. Muestra su jerarquía, velocidad y clase, pero solamente en ciertos bloques y se va apagando y gastando con el correr de las vueltas. Puede ganar, empatar o perder. Hace unos días volvió a pelear en el gimnasio Municipal de Concordia ganando muy bien.

Y este sábado, después de 7 años, el Luna Park, escenario de combates épicos a lo largo de la historia, volvió a abrirle sus puertas al boxeo. Y fue Débora Dionicius la gran protagonista de la noche. Con un planteo sencillo pero efectivo, la entrerriana venció por puntos, en fallo unánime, a la eterna Marcela Acuña y se apoderó del cinturón interino Pluma de la Organización Mundial de Boxeo.

La pugilista de Villaguay se fue escapando paulatinamente en las tarjetas y la segunda mitad del combate la encontró con un control total del cuadrilátero. Se hizo lo que ella dispuso, a la distancia que ella propuso, ante una Tigresa que no logró recortar los centímetros que le hacían falta para conectar.

Ha sido guiada por el promotor Mario Margossian quien la considera la mejor boxeadora del mundo. Solo quedo poder insertarse en el mercado yankee o el europeo. Donde hay buenas y la paga es mucho mejor.

La chica de la historia de hoy es una referente sana y positiva de la comunidad. Donde por necesidad, y también por gusto, cada vez más chicas se vuelcan a practicar el deporte de los puños.

Inspira a nuevas generaciones de gurisas con sus mismas ilusiones a irrumpir en una disciplina que dejó de ser solo para hombres. Hoy ya el público espera impaciente el boxeo femenino. Unos sedientos por piñas, otros ansiosos por disfrutar de la técnica boxística. Algo que desde tiempos remotos siempre fue «cosa de hombres», y en el que una mujer únicamente subía al ring ligera de ropas y con tacos aguja para mostrar una «sonrisa de plástico» y el cartel con el número de round…

A Débora Anahí «La Gurisa» Dionisius le ofrecieron quedarse en Buenos Aires en gimnasios mucho mejores, con sparrings de calidad, y profesionales conocidos. Pero decidió quedarse en Villaguay donde nació, se crio, y desea morir. ¿Dónde va a estar más feliz que con su familia y amigos en su «pueblo universitario»? Hasta hizo su casa en el mismo barrio donde se crio. Es bien entrerriana «panza verde», como se decía antes… Casi todos los grandes campeones necesitaron irse a lugares modernos y avanzados. Porque el barrio te puede comer… No obstante ella sabe lo que quiere, y que Villaguay es el mejor sitio para lograrlo.

Débora tiene los ojos verdes, es hincha de Boca, y la dulzura de su voz y su sensible mirada hacen difícil imaginar que es una excelente boxeadora, adrenalínica, legendaria, y con unos cuantos KO en su haber. Y que fue protagonista de batallas épicas en toda la provincia de Entre Ríos, en la Argentina, y también en el mundo. Pero siempre sabiendo que vuelve a su casa, a su querido barrio, a su Villaguay natal… Donde ha sido, es hoy, y seguramente seguirá siendo sumamente feliz.

LA LEY DEL BOXEO (RADIO MATRIX 94.9)

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