¿QUIÉN ES EL BOXEADOR VILLAGUAYENSE BRIAN «EL GURÍ DE ORO» ARREGUI? POR «LA LEY DEL BOXEO» (1/11/21)

Brian Arregui nació el 15 de enero de 2000, y es el menor de cuatro hermanos. Sus primos lo llevaron por primera vez al gimnasio a saltar la soga, y después a calzarse los guantes. Hacía poco que había fallecido su padre Raúl, y debía descargar la tristeza y la furia. Fue uno de los peores momentos de su vida cuando lo deja su viejo, quien era un obrero agrícola «cuatro por cuatro» de Villaguay, ciudad de cincuenta mil habitantes, ubicada en el centro de Entre Ríos, y que vive fundamentalmente de la agroindustria.

Su primer entrenador fue Darío «Chanchito» Pérez, que dicho sea de paso se transformó en su suegro con el paso del tiempo. Entre entrenos y descansos se enamoró de la nena. Tiene a Brian Castaño y al mexicano Canelo Álvarez como sus dos máximos referentes. Siempre se las ingenia para administrar sus gastos personales, mantener a su familia, y seguir adelante con la construcción de su hogar, donde vive con su mujer Paola, su hija Briana, y su hijo de corazón Santino.

En el 2018 Arregui participó en el Ringside World Championships, un torneo prestigioso y legendario desarrollado en Missouri, Estados Unidos. Una competencia que supo reunir a boxeadores que luego se consagraron. Allí fue campeón y su actuación le valió que varios promotores del mundo posaran sus ojos en él. Entre otros… el legendario Bob Arum.

Ese mismo año además gano la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de la Juventud Buenos Aires 2018 al ganarle al marroquí Yassine Elouarz 5-0 por puntos en decisión unánime en la final. El ring de El Pabellón Oceanía del Parque Olímpico se vistió de fiesta, y las tribunas enloquecieron de alegría con este tremendo logro. Juegos Olímpicos imborrables para la Argentina. No solo porque se hicieron en Buenos Aires, sino también por los sorprendentes y grandes resultados de nuestros deportistas.

Fue un logro histórico. Desde 1948 que la Argentina no se llevaba un Oro Olímpico. Pasaron 70 años desde que Rafael Iglesias y Pascual Pérez se colgaron la de oro en Londres 1948. Ya se ganó, con su sacrificio y grandes condiciones, un lugar destacado en la gloriosa historia del boxeo argentino.

Este joven venía de ganarle en semifinales al uzbeko Rakhmonov, ya había demostrado que tenía las cualidades para coronarse campeón Welter (hasta 69 kg). Mostró garra, energía y gran concentración. Boxeó, pegó, y se hizo «amo y señor» del centro del cuadrilátero. Bien completo para la disciplina.

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En ese campeonato trabajó todos los segundos de cada vuelta, moviéndose siempre para buscar los espacios, concentrado y pensando en las maniobras de ataque y defensa. Hay cosas que son imposibles de olvidar. Y aquello fue un momento único e irrepetible que se perpetúa en la memoria. Quedará marcado a fuego en la línea de tiempo que trace su promisorio destino profesional. Por lo que vivió, por lo que creció y por lo que ganó. Con tan solo 18 años, llevó al boxeo nacional a lo más alto del podio y fue galardonado por el Círculo de Periodistas Deportivos, nada menos, que con el Premio Olimpia de Plata, como el mejor boxeador argentino del año. Todo eso en seis meses inolvidables.

Luego participo de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Hizo realidad un sueño largamente fantaseado. Viajó desde Villaguay hasta el Cenard y desde allí a Tokio. En la primer pelea sufrió uno de los fallos más lamentables de Tokio 2020. El boxeador de 21 años perdió en fallo dividido (3-2) ante la promesa estadounidense Delante Johnson, y quedó eliminado… A pesar de dominar casi todo el combate, y haber mandado a la lona al moreno.

Su rival era un estilista que sumó pero se fue diluyendo… Si la pelea seguía salía «horizontal»… Arregui no estaba nada conforme con su rendimiento, no le gusto como anduvo y no quiso ahondar en las tarjetas de los jurados. Pero la prensa reprobó esa decisión que lo devolvió con las manos vacías. Todos los jurados dieron un punto de diferencia, dos a favor del argentino y tres para su oponente. Lo curioso, e indignante a la vez, es que uno de esos jurados… ¡¡¡Le dio perdido al argentino el round que tiró a Johnson!!! Algo que llamó escandalosamente la atención. ¿Tenía que «decapitarlo» para que se lo den?

A los ocho años perdió a su padre, a los nueve empezó a boxear, a los doce ya competía, a los diecisiete fue papá, a los dieciocho se llevó la presea de oro en los Juegos Olímpicos de la Juventud Buenos Aires 2018, y a los veintiuno estuvo en Tokio 2020. Donde lo robaron sin mascaras a pesar de «enterrar de cabeza» a su rival. Así de intensa fue la vida de este deportista que hace un puñado de años aceptó enrolarse en el Ejército Argentino. Y ser uno de sus representantes, a cambio de una muy buena y beneficiosa beca que incrementa sus ingresos sin resignar horas de entrenamiento y compromiso con su carrera.

Metódico, aplicado, Arregui fue abanderado en el colegio y sueña con estudiar el profesorado de educación física. Amenaza con un futuro gigantesco. Y no es ninguna casualidad que, a pesar de su edad, muchos promotores hayan posado su atención en él, con firmes intenciones de contratarlo.

Arregui, la gran esperanza del boxeo argentino
Arregui, la gran esperanza del boxeo argentino

Hoy quienes se encargan de pulir su talento en la selección nacional son Fabricio Nieva, Víctor Hugo Castro, y el ex campeón mundial mediano OMB Mariano Carrera.

Idolatra a Lionel Messi y exhibe fotos en sus redes sociales junto a «Maravilla» Martínez, «Chino» Maidana y Marcela «La tigresa» Acuña. Se sube a cada ring pensando en su ángel de la guarda, al que tiene tatuado en su pecho y en el corazón, y es su papá.

Su mamá Gladys no quería que boxee, pero fue la primera en apoyarlo y darle consejos. Ahora, es la primera que se alegra cuando gana o lo reconocen por la calle.

A Brian Arregui el futuro se le asoma encantador, con forma de mujer hermosa, que lo mira desde lejos tratando de seducirlo con un guiño de ojos. Dependerá de él que concrete o no el romance con la historia grande del boxeo argentino.

Esta invicto como profesional, esperamos que sea solo el comienzo de muchas cosas buenas que faltan lograr. Su carrera recién está arrancando. Si sigue trabajando a conciencia va a ser campeón y cumplir el sueño de toda su familia. Hambre de gloria y condiciones tiene, y en cantidades industriales.

Brian «El Gurí de Oro» Arregui esta para seguir creciendo, e invita a visualizar un muy lindo y exitoso futuro. Pega fuerte, sobre todo con la derecha, llega al cuerpo, y tiene excelente bloqueo cuando lo atacan. Va bien armado y trabaja intensamente, encima de eso es fuerte de la cabeza… Esta relajado, con confianza, y marcha a un alto ritmo. Batalla muy bien y como disfrutando y mucho de la actividad que eligió para aliviar tensiones. Y eso no tiene precio. O sí, cuesta y mucho, pero no se lo puede comprar…

LA LEY DEL BOXEO (MATRIX 94.9)

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