PILOTOS DE AUTOMOVILISMO «RESORTE» LINARES Y «POLACO» MORIER EN LA LEY DEL DEPORTE (11/6/20)

La Ley del deporte tiene a dos pilotos y dos grandes nombres del automovilismo en Concordia. Son de los primeros apellidos que se nombran como referentes del deporte motor. Trabajaron dentro de uno de los autos más simpáticos y representativos de los argentinos: El Fiat 600. Mundialmente conocido como «El Fitito». Chiquito, petizo, redondeado, gauchito, leal, y con el motor en el baúl. Andan por todos lados. Luego lógicamente también estuvieron metidos y transitando en otras categorías. Con diversa suerte. Pero el amor por el Automovilismo se mantiene tan fuerte como en aquel lejano «minuto 0″.

¿Quién no estuvo en una aventura sobre un Fitito alguna vez en su vida? Y los invitados de hoy «ni hablar». Pilotos de Fiat 600. Pero también mecánicos, preparadores, vendedores de auto partes, dirigentes, organizadores, fanáticos, etc. Son gente de taller. De laburo. Y movidos por una gran pasión: los fierros. De viajes, amigos, horas «contra reloj» a importante velocidad, y con grandes emociones en el «El Deporte Motor». Bienvenido Cesar «Resorte» Linares y «Polaco» Morier a Radio Matrix Continental 94.9:

«Resorte» Linares: «Una emoción el reconocimiento a mi papá Vicente. Muchas gracias por el escrito. Mi viejo fue una persona que amó los fierros y el trabajo duro. Empezó en moto y luego en un Ford T que era de Luis Simón. El andaba en la costanera vieja «picando» y le prestaron una auto para poder participar. Ahí empezó. Se hizo una peña con sus amigos de toda la vida y se compraron un Ford T para competir. El se destacó inmediatamente. Ha ganado muchos campeonatos. Yo era chico pero me acuerdo. Mucho más «vivo» tengo el recuerdo de su campaña en el Turismo Nacional».

«Polaco» Morier: «Yo corría en el campo solo de mi familia en Estación Yerua. Era un chico rural que andaba a fondo. Como Vicente que se vino de esos pagos, y quién también era mi ídolo. Mis viejos tenían un pequeño tambo y trabajábamos ahí. Ordeñábamos las vacas desde las 4 de la mañana. Era muy solitario y andaba por el pueblo «a todo pedal». Venía yo y hasta los gatos saltaban al tejado. Hasta que me vine a Concordia a estudiar a la escuela Técnica y empecé a trabajar en un taller. Estudie siete años y en mis ratos libres me gustaba ir porque quería aprender».

«Resorte» Linares «Era hermoso y muy emotivo correr en los Fititos. Una adrenalina que te subía por todo el cuerpo al estar dominando el coche a toda velocidad y por tratar de ir lo más adelante posible. Ser «hijo de» fue una mochilita. Pero siempre honrado por eso. Se ha corrido en la nueva Federación, otra en el Autódromo de Concordia de noche. No sabes lo que era eso. Se metían seis o siete mil personas. Era muy popular. Reventaba de gente. Realmente apasionante para nosotros, y para la gente que le gusta el automovilismo».

«Polaco» Morier: «Empecé en lo de «El Cabezón» Rolon. Luego trabajé en Mecánica Vial, Mantenimiento de Equipamiento en CTM… Para mi trabajar hasta las 3 o 4 de la mañana era normal. Un día más de rutina. Después arrancaba a las 9 de la mañana. Mas o menos. Volvía al mediodía a casa a almorzar algo, me recostaba, dormía 10 minutos en el sillón del living, y salía nuevamente para el taller. Ahora no conseguís un ayudante de onda ni para cebarte un mate. Cambio todo. Antes éramos capaz de pagar para aprender el oficio. Han cambiado mucho las conductas…».

«Resorte» Linares: «Nosotros trabajábamos en el taller de 8 a 12 y de 15 a 19. Luego nos íbamos al fondo del negocio a preparar los autos. Tanto los míos como los de mis amigos. Siempre ayudábamos a alguien. Y papa en ese sentido fue muy metódico. A la medianoche se cerraba todo y nos íbamos a descansar. Y al otro día con todo de nuevo. No se trasnochaba, a menos que sea por un motivo urgente…». 

«Polaco» Morier: «Al principio corríamos en el norte de la provincia y en Corrientes. Fiscalizaba Club de Volantes de Chajari. Me invitan al club Santa Rosa de Chajari porque estaban armando las fechas del año. Iba a haber prioridad en las plazas que tengan pilotos locales. Cada lugar tenia que tener un piloto. Alguien pide fecha para Juan 23. Mi lugar. Me doy vuelta y era el que me había casado: El Padre Hugo. Yo no sabia nada. Ni lo había visto. Le preguntan: ¿Y donde la van hacer? En el Autódromo de Concordia contesta. Le dicen imposible. Ahí me paré y dije: Yo quiero la fecha. La vamos a hacer en el Hogar Juan 23. Soy de ahí. ¿Cómo la hicimos? Y… ¿Cómo la vamos a hacer? Nos pusimos a laburar. Este año iba a volver pero el coronavirus postergó mi regreso. Y vamos a reconstruir el autódromo de nuevo. Lo vamos a recuperar. Hay que volver a hacerlo. Quiero retirarme en la tierra que me vio nacer. Porque me gusta y porque no quiero envejecer. Tengo una moto enduro, pero tenes que estar entrenado y a mi me cuesta salir por los horarios. En cambio al auto lo piloteo de taquito…». 

«Resorte» Linares: «Uno de los referentes del automovilismo de Concordia fue «El Chivo» Castelli, Roberto Carubia, mi viejo… Yo empecé en el auto de «El Nazo» Gómez en el año 76. Medio escondidos porque mi viejo no gustaba mucho de la idea que sea un piloto de autos. Corríamos en Mocoreta, Sauce, Monte Caseros, Curuzú Cuatiá, Mocoreta, Federal. En Juan 23. La Categoría Fiat 600 recaudó mucho y le dejamos un aula, un comedor, un parquizado, y hasta un tractor se le consiguió para el Hogar. Fue un boom. Se llenaba el Hogar Escuela. Mucha gente iba a las carreras. Aunque no les guste, la gente iba igual por solidaridad y porque quería ayudar. Fue una etapa hermosa y llena de logros… De todos. Hubo mucha gente trabajando y mucho. Desinteresadamente. Y todo eso ha sido una hermosa parte de la historia. Hermosa, pero solo una parte…».

LA LEY DEL DEPORTE MATRIX 94.9

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