LA MARIHUANA POR LA LEY DEL DEPORTE (CONSEJO MUNICIPAL DE PREVENCION DE ADICCIONES)

La marihuana es una planta oriunda de Asia central que se usaba para uso medicinal y recreativo. Hay un debate encarnizado entre los que opinan que la marihuana es nociva y los que dicen que es saludable. ¿Es buena o mala? ¿Hay que fumar o no? ¿Hay que legalizarla o no? ¿Hay que usarla para mejorar la salud o no? Acá la historia de una hierba que está «dando que hablar» en el planeta, o en lo que queda de el…

En cada persona tiene efectos diferentes, y te puede afectar diferentes áreas. No a todos «nos pega» igual. Eso es lo primero que hay que explicar. La marihuana es un prestamista emocional que llena muchos vacíos. Pero cobra a tasas poco recomendables.

Al principio las personas atraviesan una luna de miel, te da lo que vos querés, caso contrario nadie las consumiría. Produce relajación y ayuda a detenerse y sentir plenamente los olores, texturas, sabores, sonidos con una profundidad que difícilmente se logre sin ella. Pero luego te llegan reacciones psicofísicas como la irritabilidad, desgano, cansancio, ansiedad. Y otra consecuencia negativa es que la droga es que lo que viene a resolver no deja aprendizaje psicológico. Si soy un estresado que busca calma con la marihuana no voy a aprender a calmarme. El cerebro aprende a obtener el goce químico sin hacer ningún tipo de trabajo que le permita su consecución. Cada vez que hay tensión aparece el deseo de consumo y la intolerancia hacia el malestar. Por eso es tan habitual el paso de lo recreativo a lo habitual y luego a lo adictivo.

Tiene ventajas cuando viene en pastillas porque evita la anorexia, porque te abre el apetito, ayuda a los fármacos para calmar el dolor en pacientes con cáncer, reduce alguna epilepsia… siempre todo regulado por un doctor. Te sentís bien porque te libera dopamina y serotonina del cerebro. Te relaja los intestinos y las arterias. No tiene dependencia física, y sí un leve grado de dependencia psíquica. Y en el momento que se la deja, casi que no se siente abstinencia.

Los más fanáticos, los que la consumen de forma crónica y habitual, plantan. La adoran y la cuidan, fuman, están contentos, se ríen de todo, se quedan contemplando el horizonte, pegados a la pantalla, o haciendo actividades bien fáciles todo el día. Al principio, siempre en líneas generales, es divertido y desestresante.  Quedás colgado «de la palmera». Comes, bebes y te reís. No activás. Lo hace para aliviar preocupaciones y perder el tiempo sin sentir el malestar o tensión de estar estudiando, trabajando, o dejando un legado «como la gente».

La cadena de neuronas fluye más rápido y continua. Por eso puede parecer que pensás más y mejor. Pero eso no funciona así: Las neuronas se ponen hiperactivas y cuando viene una idea a la cabeza le das total importancia, lo que pensás te invade toda la cabeza y parece permanente, por más que el tema sea intrascendente para tu vida. Y se demostró que, consumida regularmente, favorece la depresión, fundamentalmente en adolescentes.

El problema del cannabis como una droga generadora de placer o como medicamento para tratar padecimientos, radica en los riesgos y en los efectos negativos que tiene sobre las personas que la consumen con fin recreativo.

Fumar marihuana te afecta el cerebro, te complica la voluntad, la memoria, la percepción, el juicio, los sentimientos, los pensamientos, y la capacidad de moverte. Es difícil de percibir porque estás normalmente haciendo nada, en «modo momia». Pero si tenés que trabajar y lidiar con muchos problemas en alta velocidad, se te cae el sistema y «salta la ficha». A muchos no, pero no por eso la vamos a sugerir…

El consumo continuo puede llevar aparejado graves alteraciones mentales, alucinaciones, delirios, trastornos de pensamiento, miedo, fobia, depresión. Si estás mal podes a estar mucho peor…

¿Hay que legalizarla bien administrada y controlada por doctores? Sí, la legalización obligará al Estado a supervisar y regular todo el proceso productivo y comercial, sacará al consumidor de las catacumbas donde se realiza la venta ilegal sustancias, permitirá que el gobierno ahorre formidables sumas de dinero destinadas a «la guerra contra los narcos», pero no es algo quite el sueño. Hay otras cosas que legislar primero. ¡Como ilegalizar el hambre!

Ciertos movimientos de normalización afectan los esfuerzos de prevención, al disminuir las evidencias de sus negativas consecuencias para nuestra salud. Además de incrementar el consumo en los jóvenes, que es la población más vulnerable. ¡Si no podes con tu vida sano, menos «re loco»!

El efecto psicoactivo producido ha hecho que la marihuana sea la droga ilegal más consumida del mundo. Es de fácil acceso, tiene el falso concepto de “inofensiva”.
La marihuana merma tu capacidad de concentración, memorización y aprendizaje, imprescindibles para poder estudiar y realizar la mayoría de los trabajos. Y también los deportivos, te desengancha de la actividad física.
Es también peligrosa porque te aumenta el riesgo de accidentes de tránsito, laborales, y domésticos. Un riesgo que se multiplica cuando el fumador de marihuana ha ingerido bebidas alcohólicas, medicamentos tranquilizantes, u otras pastillas para dormir.
El autor de esta nota fue cocinero en un barco de Alaska. Vivía en un camarote con compañeros hindúes, filipinos, chinos, alemanes, húngaros, rusos, y/o africanos. Todos fumando marihuana en un barco gigante, moviéndose sobre la grandes olas, bajo una tormenta perfecta. Eso era terrorífico. Surrealista. Todos gritando en diferentes idiomas. No a todos les pegaba igual, a los que estaban ya mal les pegaba peor. Parecíamos piratas dementes yendo a lugares remotos e inhumanos. Para nunca jamás volver vivos a casa.
Sí, hay cabezas que se relajan, pero muchos se enferman. Y de eso es muy difícil volver… Consejo de amigo: Busca el bienestar en otro lado. ¡No fumando marihuana!
 CONSEJO DE PREVENCIÓN DE CONSUMOS PROBLEMÁTICOS DE CONCORDIA

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