LA COCAÍNA EN EL DEPORTE Y LA INACTIVIDAD FÍSICA POR LA LEY DEL DEPORTE

La cocaína corrompe y arruina el deporte. Al igual que en la sociedad en su conjunto, el consumo de cocaína en el deporte, tanto profesional como amateur, se ha convertido en algo bastante habitual. En el de amigos casi nunca faltan, quien esto escribe era uno de ellos. Descarrilaba un viernes y se me pasaba un miércoles… ¿A quién le iba a ganar el domingo?

Y también se ha hablado y mucho de profesionales «pegándose un violinazo». Para rendir más, para no tener lesiones, para ser más lucido, para adelgazar, para ser mejores… Todo mentira. Chamuyo. Maradona fue el mejor jugador del mundo a pesar de su enfermedad con la droga, no «gracias a».

Muchos jugadores empiezan a retirarse de la pista de baile y enfilan para el baño a darse un «nariguetazo». Y esto va en detrimento de su propia actividad. Te deja sin reservas físicas y anímicas. Y causa estragos en el deporte. Jugás débil, mal dormido, con la cabeza cansada de tanto pensar…

Estamos hablando de las últimas dos décadas, por lo menos. Veinte años con la cocaína “dando vueltas”. Antes era un tema tabú. Solamente que ahora ya algunos eligen contarlo, pero desde el anonimato.

Los jugadores saben perfectamente en qué momento cruzar la raya. «La merca» solo permanece en la orina durante 36 horas, 48 horas como máximo. Los jugadores lo toman al principio de la semana, por ejemplo. Ya no hay rastros de drogas en los días de partido. Para no quedar pegados.

Si el tema no trasciende oficialmente desde el lado de los jugadores, es por el temor a ser marginados, multados y/o procesados. Nadie quiere quedar «pegado» con algo tan delicado.

Claro que no todo es consumo social y para divertirse. Los jugadores consumían la cocaína para aliviar el dolor y la presión. Sin contemplar todos los problemas posteriores que acarrea. Incluidos los problemas de seguridad, ya que el jugador está tan desinhibido y excitado, que se vuelve incontrolable e irascible.

Como la cocaína es un neuroexcitante, crees que te permite entrenar más y darlo todo. Que sentirás los golpes menos. Que habrá una menor sensibilidad al dolor, a la inhibición y a la agresividad, lo que permite sentir menos los violento contactos. En resumen, muchos piensan que la cocaína permite soportar las cargas de entrenamiento, reducir el dolor, aumentar la agresividad, la relajación, y la motivación. Error grande como «La Bombonera de Buenos Aires».

Más temprano que tarde explotás como un cohete. Te echan, te lesionas, no corres, te acalambras, te agarra de todo… Es pan para hoy y hambre para mañana. El consumo de cocaína provoca un aumento significativo de la frecuencia cardíaca y de la presión arterial, lo que puede provocar accidentes cerebrovasculares, provoca trastornos del ritmo cardíaco, especialmente durante el ejercicio, por lo que su consumo puede provocar taquicardias ventriculares que pueden conducir a la muerte súbita.

Hay que trabajar en la concientización de que la cocaína no debe verse como algo divertido, un desliz, o un simple permitido. Su consumo tiene consecuencias mortales, hay que hablar con un amigo que está en apuros, y saber cómo actuar para poder ayudarlo.

Por la cocaína frustras tu carrera como deportista y como ciudadano. Y te dedicas a la vagancia, y terminas haciendo poca o nula actividad física. El sedentarismo es uno de los principales factores de riesgo para nuestra salud. La inactividad física no es un «viaje de egresados» ni el «sueño dorado de mamá».

Sin embargo, más de la mitad de la población argentina no realiza actividad física o tiene una vida sedentaria. No dedican ni una hora por semana a ejercitarse. El sedentarismo mata millones de personas por años en el mundo. Y provoca discapacidad. Es el cuarto factor de riesgo más letal. Se lo toma como un problema menor, no como algo que hace muy mal como las drogas, el colesterol, el tabaco, la diabetes, o el alcohol.

La superpoblación, la densidad del tráfico, los pocos parques, la falta de tiempo por estudio o trabajo, y la pobreza hacen que la gente no haga actividades físicas. Además, las pantallas permiten que puedas trabajar sin moverte de tu casa… La cultura de «todo con un solo clic» ha hecho que se vaya perdiendo el culto a «mover el esqueleto».

En Concordia casi el 60 % de las personas hace actividad física, aunque sea lo mínimo e indispensable. Pero en los niveles socioeconómicos más bajos el sedentarismo llega hasta el 70 %.

Hacer deportes trae mejora al corazón y a todo su sistema. Disminuye el colesterol. Baja el sobre peso. Mejora las formas. Disminuye la presión arterial. Mejora el funcionamiento de la insulina. Estabiliza el nivel de azúcar. Mejora el funcionamiento del sistema respiratorio. Disminuye la perdida de calcio. Mejora la elasticidad pulmonar. Promueve la agilidad. Y disminuye los efectos del envejecimiento.

Y te trae mejoras psicológicas como una buena autoestima. Estimula la iniciativa. Te da más seguridad. Te da orgullo por los resultados. Vas por nuevas metas y eso te llena la agenda. Mejora tu rendimiento laboral. Te baja la ansiedad y la tensión. Te ayuda a estar en el momento presente y no todo el día con la cabeza en el futuro o en el pasado. Te la desacelera. Y disminuye la fobia social.

No tenemos que entrenar muchas horas y en quinta fondo si no somos profesionales. Todo lo contrario. Tiene que ser placentero porque si lo convertís en una tortura es posible que dejes de hacerlo. Y esa no es una buena opción. El deporte es salud física, mental, y espiritual. Tenés que ponerle ganas y onda. Y vas a lograr resultados inesperados. Y tu vida va a cambiar. No «cuelguen los guantes», no «tiren la toalla». No bajes los brazos. Aguante el deporte y la vida sana. Sigan peleándola, hasta el mismísimo final…

LA LEY DEL DEPORTE

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