INTELIGENCIA PARA MANEJARTE CON LAS PERSONAS POR «LA LEY DEL DEPORTE»

Estos son conceptos que se les inculca a los gurises en las instituciones de Concordia. Por medio de charlas que da el Consejo Municipal de Prevención de Adicciones, perteneciente a Secretaría de Salud y Deportes de la ciudad de Concordia:

Hay gente muy habilidosa para relacionarse con los demás. Y otros que sienten «terror» de estar con otra persona. Si son desconocidos, más aún. Sienten como una fobia. Les falta ese roce social que te da una familia, un club, una escuela o un buen grupo de amigos. Y condiciones naturales para hablar de sus sentimientos y necesidades. Pero se puede ir aprendiendo a tener lindas charlas, hacerse sentir, tener tremenda verba. Deben hacerse querer. Y querer al otro. No ser una «amenaza» para el de al lado.

Tener talento para lo social les permite ponerse en el lugar del otro. Saber que el otro también tiene «un porque» de como se maneja. Esa inteligencia mantiene la comunicación «viva» con las otras personas. Tanto en el dominio del lenguaje, como de los gestos, y las miradas. No se escondan. Sean reales y cordiales.

El inteligente para las relaciones interpersonales registra los pensamientos y sentimientos del otro rápidamente. Percibe que está pasando en la charla. Y sin mayor necesidad de muchas explicaciones. Por lo tanto se manejan eficazmente en todas aquellas actividades que impliquen relaciones públicas como la venta, la política, la sociología, la educación, y las expresiones artísticas. Además de muchos dotes para el liderazgo de grupos.

Si tenés déficit en tu desenvolvimiento interpersonal podés padecer insomnio, dolor y contractura muscular en el cuello y los hombros, miedos, constante tensión nerviosa, y diálogos internos que te atormentan la cabeza. Te hacés la cabeza mal si te «llevas mal» con la gente. Si te llevás mal con todos más que seguro que te llevas mal con vos mismo. Vas consiguiendo enemigos. Y a veces imaginarios.

Generar empatía, entender al otro, hablar profundamente de tus pensamientos, sentimientos y necesidades. Eso les va a hacer un gran favor. Ejercitar el ponerse en los zapatos del otro. No saber captar ni entender los gestos del que tienen al lado, las miradas ni comprender diferentes situaciones los aíslan, los dejan solo y posiblemente peleado con los demás. Ejerciten la empatía, que no es otra cosa que ponerse «bajo la piel» del otro. Y saber que el otro también existe.

CONSEJO MUNICIPAL DE PREVENCIÓN DE ADICCIONES

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