EL ALCOHOL (CONSEJO MUNICIPAL DE PREVENCIÓN DE CONSUMOS PROBLEMÁTICOS)

El consumo excesivo de alcohol causa miles de muertes anualmente en la Argentina, y acorta en un promedio de casi treinta años la vida de los que fallecen. Además, el consumo de alcohol en exceso es responsable de una de cada diez muertes de adultos entre veinte y sesenta y cuatro años. Y el costo económico del consumo excesivo de alcohol es de unos buenos miles de pesos por mes. Te «adelgaza» la billetera mal. Y entras en banca rota.

Beber con moderación significa el consumo de un trago o menos al día en las mujeres y dos tragos o menos al día en los hombres, «más o menos». Las Guías alimentarias no recomiendan que personas que no beben alcohol comiencen por cualquier razón, sos «playo» y te hace pelota. Beber menos siempre es estar mejor. Puede estar bueno tomar de tanto en tanto, pero «socialmente», poco, y para degustar la bebida.

Cuando «chupas» estás eufórico, descoordinado y amas a todos. Gritás Viva la vida. Viva la patria. O viva «fulano de tal». Te sentís «feliz como una lombriz», pero esa «felicidad» tiene un precio caro. Al otro día te duele todo. Tenés que enfrentarte a náuseas, dolor de cabeza, de estómago, y mucho arrepentimiento por lo que te hiciste y/o por lo que podrías haberle hecho a los otros. ¡Noches alegres mañanas tristes! ¡Las que me mande anoche!! Y eso que prometí no hacerlo más… Siempre es la misma historia.

Cuando te metes el alcohol entra por la boca, sigue por el esófago, y llega al estómago. Alrededor del 20 % se absorbe y comienza a surtir el efecto rápidamente. Pero el alcohol que no ha sido absorbido por el estómago se va para el intestino delgado. Luego viaja por el flujo sanguíneo hasta el hígado. Nos aumenta el flujo de sangre hacia la piel, y por eso nos deja colorados, empezamos a sudar, y a oler a «borrachín».

El corazón empieza a bombear sangre rica en alcohol a los pulmones, y luego a todas las partes del cuerpo. ¡Somos como una cantina ambulante! Y con el paso de los años es peor aún. Te deja destartalado. Te desmorona.

El alcohol también llega al cerebro, y es ahí donde empiezan a ocurrir los cambios en nuestro comportamiento. La euforia, la desinhibición, la mayor sociabilidad, la disminución de la ansiedad, y esa sensación de relajación cuando «copeteás». Pero a un alto costo. No es de vivos implosionarse una «noche de caravana».

Las personas que se están recuperando del alcoholismo o que no pueden controlar la cantidad que beben tampoco deberían consumir alcohol. Mantenerse lejos de algo que les pega mal y les hace muy mal. No podes porque no te sabes poner límites. Simplemente, no es para vos y es una buena noticia.

El consumo excesivo de alcohol tiene efectos inmediatos que aumentan el riesgo de muchas consecuencias dañinas para la salud. Como por ejemplo:

Lesiones por choques de vehículos, caídas, ahogamientos y quemaduras.

Violencia, como homicidios, suicidios, agresión sexual.

Intoxicación por alcohol, una emergencia médica que es ocasionada por niveles altos de alcohol en la sangre.

Comportamientos sexuales riesgosos, como tener relaciones sexuales sin protección o con múltiples parejas. Que pueden ocasionar embarazos no planeados, o enfermedades de transmisión sexual como el HIV.

Abortos espontáneos, muertes fetales, o trastornos del espectro alcohólico fetal en las mujeres embarazadas, y en los bebés.

Alta presión arterial, enfermedades cardíacas accidentes cerebrovasculares, enfermedad del hígado, y graves problemas digestivos.

Favorece el Cáncer de mama, boca, garganta, laringe, esófago, hígado, colon y recto. Y otros tumores en el aparato digestivo.

Te hace pelota el hígado y te puede ocasionar hepatitis, o cirrosis.

Problemas de aprendizaje y memoria, por eso muchas veces no nos acordamos ni de lo que hicimos, bajo rendimiento escolar, y puede activar la demencia,

Provoca infertilidad e impotencia sexual.

Favorece los síndromes obsesivos y maniacos.

Daña nuestro tejido nervioso.

Aumenta la dopamina en el cerebro, por eso aparece la hiperactividad y la euforia.

Problemas de salud mental como depresión y ansiedad.

Problemas familiares, en el trabajo, y aumenta el desempleo.

Dependencia al alcohol o alcoholismo y lo «necesitas» para vivir.

El alcohol es una droga y afecta el normal funcionamiento de los neurotransmisores cerebrales. Nos causa somnolencia, lentitud de movimientos, y de los pensamientos. Es como ahogar de a poco a tu cerebro.

Al no consumir alcohol, podés reducir todos estos riesgos para la salud a corto y a largo plazo. Y es siempre mejor buscar alivio, paz, y bienestar haciendo deportes, meditación, en familia, trabajando de lo que te gusta, y hablando siempre de tus problemas… Que tomándote el río Uruguay en una Damajuana, hasta caer desmayado de tanto «nadar para adentro».

LA LEY DEL DEPORTE

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