BOXEADOR CARLOS HORACIO «EL NEGRITO» DE JESUS EN LA LEY DEL DEPORTE (10/2/20)

Carlos «El Negrito» De Jesús, estuvo haciéndonos pasar una hora increíble en La Ley Del Boxeo Matrix 94.9. Viaje al viejo boxeo, a la vieja ciudad, y a sus queribles nombres, algunos que ya se leen en hojas «amarillentas». Él es un registro de una apoca que queremos que se recuerde. El pasado como fuente de aprendizaje para el presente.

Es uno de aquellos históricos cuatro hermanos que tanto dieron que hablar: «Los Hermanos De Jesús». Fue un fin de semana inolvidable para don Carlos. La idea de su hijo y de Seba Cande (Escuelita de Futbol «Ni un Pibe Menos por la Droga») fue un lindo suceso. Anoche en el boxeo del Gimnasio Municipal fue homenajeado por la Secretaria de Deportes, le fue entregado un diploma de La Ley del Boxeo, y una linda plaqueta. Se le llenó el alma. Todo acompañado con una muy emotiva introducción del animador: Mauricio «El Mota» Medina. 

Sus historias de aquel barrio de Pompeya y su populosa hinchada son muy hermosas. No deberíamos considerarlas «noticias viejas». El deja un legado por su estilo como boxeador, pero fundamentalmente por su estilo como persona. Un tipo integro que deberíamos escuchar con atención y cariño. Esto dijo Carlos Horacio De Jesús de el viejo y popular barrio de Pompeya:

«Muchas gracias por la invitación. Me siento muy honrado de estar aquí. El boxeo me gusto siempre con locura. Antes iban muchos más todavía. Cuando peleábamos en La Cantera no quedaba nadie en el barrio. Me entrenaba Bermúdez y Juan Carlos Enrique, el popular «Banana». Con ellos andábamos para todos lados. Tengo los mejores recuerdos, grandes personas que me ayudaron mucho». 

«Fui a la Escuela Benito Garat, frente al Parque Ferre. La casa de mis padres estaba en Federación entre Urdinarrain y A Del Valle. Quedamos huerfanos cuando yo tenia 14 años. Asi que aprendi todo de golpe, fui como el padre de mis hermanos menores. Sigo viviendo ahí. Entrenábamos en La Cantera, y despues solos en casa. Los que querían contratarnos tenían que venir a hablar directamente con nosotros. Que andábamos más o menos bien, y llevábamos mucha gente».

«Yo peleaba los viernes e luego íbamos a comer y a tomar algo. Éramos más de cincuenta. Nunca discusiones, peleas, nada. Un grupo barbaro. Un dia peleo con uno de Santa Fe que era bastante buenazo, sábado un bailecito, domingo a descansar, y el lunes a entrenar. Viene la Reunión de la Comision Municipal de Boxeo del dia miércoles y me dicen que se enfermo «Kid Dure» Baigorria, y querían que pelee con otro que venía de Santa Fe: un tal Carlos Monzón. Yo no quería, estaba cansado. Le dije que si me pagaban el doble no había problemas. Llamaron, consultaron, y dijeron que si. Y arreglamos todo ahí mismo. Me ganó Monzón, fue en el club Sargento Cabral».

«Peleaba en Concordia, en Salto, en Corrientes. El dueño de la Cantera era «El Finado» Mondolo, que me daba plata. Muy buen hombre. El boxeo era mucho más popular. Yo me crie en el club Colegiales, y me iba a ver todo la gente de ahí y la familia entera. El que no me iba a ver se subía a los arboles. Y me miraban desde arriba. La Cantera tenia arboles grandotes. Yo era muy guapo, iba para adelante. Miro boxeo y me gusta con locura. Pero el de afuera, Space, ESPN KO, el de acá de Buenos Aires ya no me gusta mucho. No le enseñan el punteo, no son parejas, me da bronca a veces…».

«Los dos mejores años que pase en mi vida, y lo digo con orgullo, fue cuando hice el Servicio Militar en Ushuaia. Andábamos en el barco todo el dia. Hice la Marina. Viajaba en avión. Ni soñando iba a pensar que podia conocer esos lugares y esa gente… ¿Yo? ¿Te imaginas? Tenés que ver lo bien conceptuado que estaba. Andabamos en Barco, nos bajabamos de Licencia en Buenos Aires, luego zarpabamos de nuevo, y así. Nuestra base estaba en la Cárcel de Ushuaia. Nevaba en invierno, en verano. A cada rato». 

«Cuando llegué a Usuahia me encuentro con Juan Carlos Bogado (Concordiense Campeon Argentino Mediano), hacía un año que Bogado estaba ahí. No lo podíamos creer. Saltábamos de alegría. Nos conocíamos de acá, de Buenos Aires, si el peleó con mi hermano por el titulo en el Ferrocarril. Con Bogado ibamos a esperar los barcos a ver si venía algún conocido. Mirabamos el mar con entusiasmo».

«Despues me fui a Buenos Aires a lo de mis tres hermanas. Tenía una carta de recomendación de Mondolo para seguir mi carrera en el boxeo allá, pero mis hermanas no me apoyaron. Decían que los boxeadores quedaban locos después de los 22 o 23 años. Me sacaron rajando». 

«De como ochenta perdí solo tres. Una con Monzón, después otra en Paso de Los Libres con uno de Rosario. Por puntos. Y la otra… ¿El mejor boxeador de Concordia de mi epoca? Y… a mi me gustaba mucho «El Lobizón» Maidana. Un Mediano que era bárbaro».

«Después de dejar de pelear fui Mecánico de colectivos y camiones. Trabajaba 10 horas por día. De 7 a 13 y de 14:30 a 21 hs. Pero en casa también hacia rejas, portones, soldaba. Todo el dia entre los fierros. Me jubilé hace siete años (va a cumplir 78). Ahora vivo en Diamante y A Del Valle. Le dicen Pompeya Sur, antes éra todo un mismo Pompeya… Me enamore de una mujer del barrio. Nos juntamos. Nos casamos. Tengo cinco hijos, y acá seguimos firme en el lugar de siempre». 

«Me duele la espalda de tanto trabajar, de hacer «mala fuerza», pero tengo una linda jubilación y me doy mis gustos. Trabajé mucho en Salto Grande».

«Nos juntamos en un humilde club, casi todos son jubilados… ¿El Club? En «El Bar de El Rucho» (Humberto Primo y Las Heras). Me junto con los amigos, le pido lo de siempre a «El Rucho», el ya sabe que me gusta. Por ahí se pasan de copas y se pelean. Yo no, la política nunca me gustó. Me gustaba en el tiempo que estaba Perón, después se pudrió todo. Yo me admiro de lo tranquilo que soy. No peleo. Me sorprendo de no meterme en discusiones que no me importan. Me tomo dos copas nada más, mas de dos nunca. Medio raro que entre en el bar, a menos que este lloviendo. Me instalo en la vereda. Me traen el diario y me informo. Después me paro y me vuelvo para casa, no molesto a nadie. Me tomo el colectivo y listo… (Se ríe)».

«Tambien me gusta visitar a un gran amigo: Héctor Oscar Noblega (periodista deportivo especializado en boxeo emblemático de nuestra ciudad). Ahí me gusta quedarme charlando con él».

El boxeo de Concordia necesita tener un libro como si fuese un curriculum de quienes somos. Quien fue este, el otro. Falta financistas nomás… De ese modo poder pararnos sobre esos logros y saber que necesitamos para volver a ser grandes. Aparte nos permite revivir situaciones que fueron muy placenteras. Hay que ver lo malo, pero también ver las grandes historias. Como dice el refrán: «Hay que mirar la mitad la mitad del vaso vacío pero también la mitad del vaso lleno». Todo escalador necesita armar un campamento y mirar para atrás y motivarse por lo que logro… Pero siempre desafiado por lo que le falta. Acordémonos de los grandes hombres. A ellos les hace muy bien. Y a nosotros también…

LA LEY DEL BOXEO (MARTES 20 HS MATRIX 94.9).

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